De neuvo acompañado
Mi mundo de hace 3 tres meses atrás ha cambiado bastante hoy en dia en cuanto a mi vida personal. Lo académico sigue estando sin mayores cambios entre uno que otro curso y la tesis que me quita parte importante de mis neuronas a diario.

Pero en cuanto a mi vida personal las cosas estaban más tranquilas pero más solitarias. Atrás quedó Rosario y al fin dejó de llamarme su Pilar quien intentó en todo momento sorprender a su hermana haciéndole pasar un mal momento cuando nos viera juntos. Mi pequeña asturiana se encerró en sus libros y lo nuestro tras Oviedo nunca tuvo mucha más pasión ya que se sentía incómoda de haber sido la "otra" un tiempo y eso la dejó marcada. Mi salida a las fallas de Valencia a las cuales no me acompañó fue el gatillo para el fin de nuestra relación que tan bien había comenzado en Asturias. La valenciana que conocí tampoco fue más que una simpática amiga para la locura y el fuego mediterráneo de las fallas. Y mi "último recurso" la flaca del día que ganó Bachelet tiene una musiquita hindú en su celular mientras dice que se fue a Gondishapur hasta junio.
Así que me encontraba en un periodo reflexivo dedicado al estudio y a pasear mientras me buscaba una nueva pareja.
Tal vez he comentado antes que nunca me he encontrado más de un mes sin una mujer a mi lado desde que tengo 15 años y ya llevaba 2 semanas de soledad por lo que debí trazar un plan para no romper tan elegante record.
Pensé: "¿Quizás deba recordar a mi amigo griego Nikiforos con su frase de: "las feas son las más agradecidas"? pero antes que eso aproveché mi estadía en el país vasco para ver si en esos días y los venideros festivos gracias al 1º de mayo y la celebración del dia de la comunidad de Madrid el 2 lograba obtener algo.

Las becas en general me alcanzan muy bien para mí sólo, como para vivir holgadamente, pasear por Europa ir de vez en cuando a un buen hotel y a comer como un señor; pero tras dos semanas en Euskadi mis recursos se han mermado y si quería comprar ropa e iniciar una economía de conquista femenina iba a necesitar más para estos días.
Todo hombre sabe que después de los 25 años conquistar a una mujer significa no sólo hacer la parte "bonita" del trabajo sino que también significa que uno debe sorprender, agradar y demostrar cierta estabilidad que incluye invitaciones a lugares que a los 15 uno no consideraba. Esto me hizo tener que recurrir a mis padres para que me enviaran un pequeño suplemento de beca como lo llama mi madre. Se quedó feliz de saber que aún puedo depender económicamente de ella pues todas las madres se sienten regocijadas en el control a cualquier escala. Y yo como lo sé, aprovecho cada tanto de recibir la posibilidad económica de darme algunos lujos.
Fue una suerte mi encuentro con la francesa en el Guggenheim ya que fue de esas cosas como gsutarnos (no hablaré de amor) a primera vista y ese chispazo me devolvió el alma al cuerpo y me permitió seguir escribiendo y haciendo mi tesis toda la noche siguiente.
El mail funcionó de inmediato y me respondió al otro día de conocernos. Todavía estaba en España pero en Donostia (San Sebastián) cuando contestó. Así que a la mañana siguiente recorrí la hora de camino que separan ambas ciudades y a las 11 ya estaba en un café frente a la playa de la concha esperando a Marianne. Caminamos por la playa y disfrutamos de un día bellísimo riéndonos y disfrutando de conocernos sin prisas. Me contó que se quedaría un día más en Donostia y después debía volver a Bayonne para descansar un día y luego volver a su trabajo de pediatra en la ciudad. Pensé que una mujer que cuidaba niños me vendría fantástico pues nunca he conocido una pediatra que no fuese encantadora.
Recorrimos el casco antiguo y comimos esos pintxos que caracterizan a San Sebastián y que han llegado a un refinamiento notable.
La tarde se nos pasó entre conocer la basílica de Santa María, mirar cada uno de sus gestos, disfrutar de los cubos de Moneo, mirar sus manos que avalan su español afrancesado y subir a los montes Igueldo y Urgull donde la abracé por mi primera vez.Tuve que insistir mucho apelando a mi tradicionalismo latino para que pudiera aceptar que la invitara a cenar y agradecí a mamá sus generosos euros a la hora de pagar la inolvidable cena que tuvimos en Arzak.
Volví a Bilbao sin obtener más muestras de interés que la aceptación que tomara su mano y quedé de pasarla a buscar para ir a Hodarribia al día siguiente a conocer la costa vasca.
Sobre la carretera de Jaizkibel frente a un pequeño monumento que decía Agur María besé a Marianne por primera vez y ella fue dulce y sensual en aquel punto que nos permitía ver desde Donostia a la costa de su país en Hendaya. Me dijo que no dejara de usar mi boina vasca que a ella le encantaba y que se había reído mucho conmigo disfrutando esa tarde.Nos preguntamos que íbamos a hacer en el futuro y decidimos que las cosas se dieran según las posibilidades y deseos que tuviéramos.
Hoy me voy a Bayonne y conoceré su ciudad pagando a cambio la desconexión de mi tesis y un ritmo de gastos que me hace depender un poco de la felicidad de mamá.
Son costos que hay que pagar por no estar más de un mes solo y por conocer a alguien que tal vez me haga feliz.












