
Oviedo es una ciudad española muy tradicional y la cuna de la reconquista del territorio por parte de los cristianos en la época del dominio musulmán de la península. Alberga las joyas del arte prerrománico asturiano, es el lugar donde se entregan los premios príncipe de Asturias y además es la ciudad del campeón de F1, Fernando Alonso, por o cual está muy de moda.
En ella Chile vivió uno de los días más amargos de su fútbol al perder Carlos Caszely el penal de la ignominia frente a Austria en el mundial de 1982.
Al llegar el 31 en la tarde llamé a Cristina para darle la sorpresa y la verdad es que por un segundo se quedó muda al otro lado del teléfono y se demoró no poco en decirme que estaba feliz por la sorpresa. Incluso llegue a pensar que todo sería un fracaso pero sus voz acogedora e ilusionada disipó mis temores. No quería modificar mucho sus planes previos a las 00:00 hrs (me interesaba modificarlos después de esa hora) así que ella cenaría con su familia y luego en vez de salir con sus amigos nos juntaríamos frente a la catedral para ir a algún lado.
En el hotel que logré reservar me cobraron un ojo de la cara por la habitación pero debo decir que para hacer una reserva a última hora resultó ser espléndida. Previendo un resultado favorable de la "misión Asturias" me ubiqué en una pieza con una cama enorme de esas que permiten toda suerte de movimiento con absoluta tranquilidad.
En Valencia ya había varios amigos advertidos para cubrirme las espaldas en caso de llamadas de Rosario ya que la solidaridad gremial masculina siempre funciona en situaciones de faldas.
Fueron horas largas donde dormí un rato, repasé los pasos a seguir, preparé mi discurso de convencimiento, revisé la ropa que me pondría y el perfume adecuado a la situación, finalmente elegí algo moderno y nada de ambiguo como es "Manía" de Armani. Me adelanté mentalmente a las preguntas difíciles sobre Rosario con estudiados y nada originales discursos de esos que a las mujeres les encantan, pero que dichos con la suficiente convicción son efectivos como las palabras de Cyrano. Asimismo pensé que tipo de hombre querría ella para una noche de año nuevo. Conociendo sus gustos literarios, su tranquilidad vital y su sensación de soledad en el último año de su vida, probablemente no le gustaría ver a alguien demasiado distinto del ambiente seguro que le ofrecía el Madrid académico donde nos desenvolvíamos. Tampoco un intelectualoide que no sabe divertirse en un día feliz y ni mucho menos un super macho de noche de juerga. Por cuanto decidí tomar mi posición de personaje romántico decimonónico y comportarme más como Baudelaire que como Bukovski para ver como reaccionaba.
La obtención de la presa en este juego no es fácil, pero el golpe efectista de ir a pasar el año nuevo con ella ya era argumento suficiente como para haber avanzado muchísimo y dejarle claro que le dedicaba una noche a ella y no a Rosario.
Me di una ducha larga a eso de las 19:00 hrs y tras vestirme con ropa muy distinta al traje gris de la navidad consideré que me veía lo suficientemente bien para la situación. Creo que verme como yo esperaba me envalentonó y dejé pedido un champagne para las 24:00 hrs. Las camisas que compré en Milán me quedan razonablemente bien así que me sentía preparado en cuanto a aspecto para realizar la faena y me mentalicé para hablar poco y fundamentalmente mirar con mis ojos de poeta melancólico actuando con eficacia.
No dejó de ser un poco triste cenar solo, así que para compensar decidí tratarme bien y comer un carpaccio con muchas alcaparras, parmeggiano reggiano y pimienta, luego una carne trufada, en su punto, acompañada de setas de los Pirineos, platos ideales de carnes rojas y muy crudas antes de una noche como esta y de postre una terrina de frutos rojos, para terminar con un buen café ristreto.
A las 00:15 llamé a Rosario y le deseé un feliz 2006, ella me dijo que esperaba que este fuera un año de mucho tiempo juntos, Pilar tomó el teléfono y me deseó cambios favorables para el 2006.
Mientras esperaba a Cristina pensé que su espíritu romántico se sentiría agradecido si le entregaba algo de poesía, así que se me ocurrió rubricar mi llegada con un pequeño poema, un haikú, algo de sólo 3 líneas que pudiera escribir en un minuto.
Cristina apareció a la una y yo me congelé por espacio de treinta minutos en los cuales me dediqué a pulir las pocas frases que tenía pensado decir. Venía con un vestido verde y sobre éste un abrigo negro que la hacía ver muy elegante, bufanda y guantes negros. Pensé cuanto me demoraría en sacar aquello y cuánto me costaría llevarmela a mi hotel. Ella caminaba lentamente como meditando sus pasos y los tacos altos no le facilitaban las cosas.
No hubo palabras de saludo. Se me acercó y supe que tan sólo debía besarla sin decir nada. Era lo que ella esperaba y no la defraudé. Sus labios no me eran del todo desconocidos pero besando con deseo y sin reticencias resultaron ser dulces y demostrativos de su ansiedad.
- Feliz 2006. -
- Ha partido bien, ¿no crees?-
- Estoy convencida de aquello. Pero cuéntame ¿como se dió esta sorpresa?-
- Tan sólo sentí que debía venir a verte.- dije con la mirada más fija y al mismo tiempo más imperativa que tengo en mi repertorio.
- Eso me hace muy feliz y me hace sentir muy bien. Significa que me has preferido a mí antes que a otras personas.- Tal vez esperaba que le dijera que lo había dejado todo por ella, pero entonces era el momento de comenzar a decir aquellas frases vagas que dejan las ideas suspendias en el aire y que permiten varias intrepretaciones.
-¿Qué crees tú?-
Me miró y sin decir más volví a besarla. Mis manos recorrían su espalda y sentía la suavidad de la tela de su vestido, así como el estremecimiento tenue frente a esta situación nueva que le ofrecía mi visita. Se podía percibir su nerviosismo y algo así como una extraña sensación de inexperiencia y timidez.
- ¿Pasa algo, Cristina?-
- Perdona si estoy un poco rara, pero es que me siento un poco emocionada por tu visita. No me lo esperaba y está siendo algo muy lindo. Hace tiempo que me he estado sintiendo tan sola en Madrid y cuando tú apareciste fue como volver a sentirme considerada en serio por alguien. Contigo se puede conversar y tú aprecias lo que yo hago. Hoy iba a juntarme con un ex, pero al recibir tu llamado decidí cambiar de planes y estar contigo. No por nada recorriste 450 km. por venir aquí.- Casi logró hacerme sentir mal por un momento, pero rápidamente me percaté que las cosas tal vez serían más fáciles de lo que pensaba.
- Te traje un Haikú de regalo de día de Reyes adelantado.-
- ¿De verdad?.-
- Sí, me costó un mundo y mucho tiempo hacer algo simple y adecuado para ti.-
- Un haikú pese a lo breve puede ser muy difícil y lento de hacer como decía Matsuo Basho.-
Cogió el papel que siempre llevo en los bolsillos por si se me ocurre escribir algo y creo que disfrutó la breve lectura.
"Palabras ausentes
tu piel lejana
lluvia en Asturias"
- Es muy hermoso, gracias.-
- Es un pequeño regalo para iniciar el año.-
En ese instante suena mi teléfono móvil y veo el pantalla que es Francesc desde Valencia.
- ¡Pepet, Feliz año, Hombre!.-
- Amigo mío, muchas gracias me llamaste justo cuando...-
- ok, entiendo, sólo es para contarte que me llamó Rosario.-
- ¿y...?-
- Todo bien. Le dije que estabas con nosotros en Valencia y que estábamos en un lugar donde el móvil no capta bien la señal y que tuve que salir para hablar con ella. Me pidió que la llamaras cuando pudieras, pero creo que ya la llamarás mañana por el tono de tu voz.-
- Como siempre se agradece la prudencia, Francesc, si te vuelve a llamar dile que me fui a acostar y punto.-
- De acuerdo, veo que tu siempre "a la taula y al llit, al primer crit" (a la mesa y a la cama, a la primera llamada).-
- Amigo mío feliz 2006 y una vez más gracias.-
Hubo un breve silencio y luego aún más nerviosa me preguntó si quería ir a tomar una copa, a bailar y que ella conocía varios lugares interesantes en Oviedo.
Viendo como iban las cosas y la cadencia del ritmo con el que se estaban sucediendo, decidí ir directo al grano.
- He pasado muchas noches como esa, quiero ir a mi hotel contigo.-
Me miró un poco sorprendida como preguntándose si era verdad tanta desfachatez.
- ¿Estás seguro que eso deseas? ¿No has pensado que se pueden enojar contigo en Madrid?-
Otra vez le di una respuesta muy interpretable.
- He recorrido media España para verte esta noche.-
Me besó con evidente pasión y me dijo simplemente, "vamos".
Mientras caminábamos, a sabiendas de lo que ocurriría, podía observar como su respiración se volvía cada vez más rápida. Estúpidamente recordé el desastre futbolístico chileno en Oviedo y pensé que intentaría redimir aquel fracaso.
Entré a la habitación y descorché el champagne, teníamos la notable variedad brut Grande Dame de la Veuve Clicquot Ponsardin, que abrió con sus burbujas ágiles una noche encantadora. Recorrí la botella con sus formas suaves y curvilíneas dispuesto a beberla toda y ella, a su vez, se dejó beber dulcemente.