Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Wednesday, May 03, 2006

Amor en Bayonne


La ciudad se hizo famosa por la invención en sus tierras de aquella arma que hizo estragos durante finales del siglo XIX y la primera guerra mundial. La reina de la trincheras, la bayoneta, fue creada en las tierras de los vascos franceses; gente sin medias tintas que sabe agasajar un invitado, que también sabe eliminar una amenaza desde la época de los romanos y sacar a quien no quiere de su territorio como lo aprendió Roldán en su famoso cantar.
Pero en mi caso fue diferente porque no se trataba de una guerra de trincheras sino de algo, aunque parecido, mucho más gratificante en el triunfo, se trataba de una conquista.
Marianne contra todo pronóstico para este poco agraciado personaje, había dejado en el aire la posibilidad de pasar un fin de semana juntos en su ciudad y para un buen cristiano como yo que piensa que "nunca se debe rechazar a la mujer que el Señor te envía", esto ciertamente es una aventura interesante.
Su tono dulcemente nasal como toda francesa que habla español y sus modales encantadores me hacían olvidar el tren de gastos que estaba llevando y simplemente como haría Antonio antes del eventual desastre en Alejandría me entregué a disfrutar de lo que el destino, Venus y Baco me proponían.
Llegué temprano a sabiendas de las costumbres francesas de almorzar a eso de las 12:30 y no las 15:00 hrs como se acostumbra en España. La ciudad estaba resplandeciente, sol sobre el río y la catedral puesta como una postal para que yo sacase fotos de mi día de conquista. Las dos torres se elevaban imponentes en el casco antiguo y caminé hasta ella donde Marianne me esperaba para hacer de guía en un tour por la ciudad y las palabras.
Es frecuente que los europeos piensen que un sudamericano no tiene idea de historia de su país y se sorprendan gratamente cuando demuestras que no sólo sabes de salsa, merengue roncola y piña colada sino que tú sabes mucho más de su país que él del tuyo. Como toda cita que hubiese tenido en Europa estudié la historia de la ciudad, sus costumbres, las características de su gente y Marianne me quedó mirando con sus ojos oscuros muy abiertos y brillantes cuando le pregunté cual era la capilla del milagro de Bayonne ocurrido en 1451. Se cuenta que durante el sitio de la villa apareció una cruz flanqueada por flores de lis lo cual envalentonó a los franceses para su victoria.
La ciudad resultó ser hermosa y disfruté de caminar por sus calles antiguas, casas de 4 pisos que datan de la edad media y su ambiente mezcla de franceses y vascos. Marianne volvía a regalarme su sonrisa mientras comprábamos chocolates tan típicos de la ciudad y yo observaba el sol sobre su cabello negro y largo al entrar a la calle del mercado cerca del río.
Conversamos sin tiempo comiendo ostras a orillas del río y acompañados por una banda de chicos vestidos de blanco y con su pañuelo rojo a la usanza de Euskadi. Parecía que las horas no existían ni tampoco la gente a nuestro alrededor y yo sólo veía mezclada la dulce apariencia de Marianne con la bella Bayonne de fondo.
Por las calles nos besábamos y la gente nos miraba reír y disfrutar de estar juntos. Una chica de color, divertida por nuestro andar de besos y abrazos, nos tomó una foto desde un balcón y nosotros le retribuimos cuando estaba distraída con otra amiga inmortalizándola con nuestra cámara.
Por la tarde recorrimos el mercadillo del sábado y como es habitual probé las maravillas de la gastronomía francesa: fois, miel, vinos y charcutería que mezcla lo mejor de un vasco y un francés. Un saucisson au piment d'espelette me hizo delirar pero lo olvide al percatarme de sus ojos viéndome como un niño y nos fuimos tomados de la mano por la costanera del Nive.
La tarde fue bella y la noche en su departamento no fue sino la continuación de la magia. Y no hubo preguntas ni comentarios a la hora de dormir juntos porque no había nada que decir.
Bayonne se dormía y yo recorría encajes como antes la piedra tallada de la catedral, reconociendo sus relieves, la suavidad y la textura... y luego la piel. Los labios casi sin el rojo de su maquillaje me demostraron que la belleza de una francesa normalmente oculta una pasión que bordea el desenfreno y la locura. La perfección de sus formas y mis excesos fueron una mezcla violenta que sacó de ambos el deseo contenido y al fin todo fue éxtasis en aquella búsqueda de uno en el otro.
Me dormí sobre su pecho generoso y acogedor mientras me acariciaba y yo sentía la ternura de aquellas manos que tocaban niños a diario y que ahora vertían la dulzura sobre mí.
El día siguiente fue simplemente vivir juntos en su departamento sin ver casi la luz del sol y jugando a conocernos con los ojos y el tacto. Nos reímos con chistes aburridos y conversamos de nuestras vidas y nuestros proyectos. Comimos magníficamente, reincidimos con las ostras, una carne muy poco hecha, un magret de pato que Marianne dejó en su punto, quesos antes del postre, tomme de Savoie, corazón de neufchâtel e Idiazábal, como toda comida francesa que se precie. Y como es habitual un plato así mezclado con un vino rosado de Anjou, no hizo sino despertar el apetito por su piel nuevamente y no vi las calles de la ciudad hasta el lunes.
En estos 15 días he estado viajando entre Madrid y Bayonne sin tener tiempo casi para escribir. Hoy con un respiro a los 34º grados con que me invitó la capital castiza a sentarme con una horchata frente al computador me decidí a volver a escribir para poner un poco al día mi mundo que gira en torno a mi francesa que hoy colma mis sueños.
Marianne distrae mi tesis que se ha enlentecido horriblemente pese a que los tiempos se me acaban; pero eso no importa ya que mañana parto a Bayonne nuevamente, si el sol es amable viajaremos a Biarritz, el balneario romántico del casino, la costa de los locos y la gloria de la belle époque.

6 Comments:

At 4:25 AM, Anonymous Melisande said...

Al fin has vuelto, se te echaba de menos, pero ahora entiendo todo.
El amor es un momento que impide los demás.

 
At 4:18 PM, Anonymous Anonymous said...

Veo que de anacoreta ya nada he? O ahora son dos..caso extraño. felicidades.

 
At 1:23 PM, Blogger Laura said...

Bellas imagenes las de Bayonne, las fotograficas y las tuyas.

Cariños

 
At 5:55 AM, Blogger indianguman said...

Wow, te felicito (y envidio, je. uina ciudad bella para una mujer que ha de serlo también

 
At 3:21 PM, Blogger fgiucich said...

Has vuelto con la bayoneta afilada. Abrazos.

 
At 1:06 PM, Anonymous Anonymous said...

Where did you find it? Interesting read » » »

 

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