Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Friday, April 21, 2006

Necesidad.



Saber que la inmortalidad no era alcanzable ocurrió en una tarde de Agosto con un calor insoportable. Fue en una Iglesia en España, para ser exacto, San Martín de Frómista cerca de Palencia. Tenía 5 años y escuché decir al cura algo que no he olvidado nunca, al igual que la mirada de mi madre ese día, una mirada de ojos perdidos y cierta tristeza que no volví a ver sino hasta el día de mi matrimonio y luego el día de su partida de este mundo.
Ese día supe que todos moriríamos y que el más allá no sería igual a esta vida que yo apenas conocía pero amaba. Porque amaba a mis padres y abuelos, a mi perro y a mi cuerpo mortal. A cambio el cura me regaló la idea de un alma inmortal y un paraíso que a ningún niño u hombre con dos dedos de frente y algo de testosterona le puede interesar.
Vagué por grupos que intentaban dar respuestas con supuestos iniciados que vendían libros y firmaban autógrafos. También me adentré en sociedades secretas que en rituales intentaban reproducir y acceder a las puertas del cielo; algo así como un partido de juego de pelota de los mayas, dispuestos a morir por mantener el equilibrio del universo. A tientas llegaba a mi trabajo tras horas de estudio para poder acceder a un trozo de inmortalidad. Soñaba con el judío errante, con congelados en el tiempo, con grimorios y pactos. Soñaba que de ser Fausto no hubiera pedido la ridícula baratija de años de juventud sino unos 20 o 30 millones de años para que valiera la pena perder el alma algún día.
Con mis amigos jugábamos a arreglar el mundo frente a una mesa con té Margaret's Hope el cual bebíamos disfrutando la delicadeza de un first flush. Un amigo me preguntaba que pensaba hacer para buscar la inmortalidad si ya tenía una familia, una buena posición social y por sobretodo poder en aquella sociedad política que ordenaba el Estado.
La pregunta que más me gustó de Vicent fue aquella de qué cambiaría de la historia: Sin dudar le dije que hubiese impedido la caída de Constantinopla en 1453. Y no es que tuviera nada en contra de los otomanos pero me es muy insoportable saber que Santa Sofía, la Santa Sabiduría fuera modificada en su esencia.
Con el tiempo me transformé en un desencantado del mundo y ya ni religiones ni esoterismos me hacían sentir feliz en especial tras la muerte de Vicent al cual un linfoma lo hizo despedirse de plantar cedros en su finca.

El trabajo me llevó un día a Estambul, mi añorada y desaparecida Constantinopla. La ciudad me maravilló y entre mezquitas, el Cuerno de Oro, el Gran Bazar y el Bósforo conocí un mundo nuevo y una nueva esperanza. Desde el café Pierre Loti pude relajarme por primera vez en muchos años mientras miraba el cementerio y escuchaba la llamada a la oración del mediodía.
El viaje siempre ha sido motivo de fascinación más allá de los lugares; porque el viaje en última instancia es interior y no sólo físico.
Una tarde en el Gran Bazar cuando ya se aburrieron de ofrecerme cosas me senté un minuto y pude observar un grupo de gente al cual me acerqué atraído por la concentración de sus caras. Logré saber que se trataban de un turco y un griego que se jugaban en un partido de ajedrez la tienda de cada uno. Ambos con risa en la cara, ambos con ese juguete en las manos tan típico de esta zona, para el griego un komboloi y para el turco un tespih, los que se movían rápidamente por sus manos. Cuando pregunté el porqué de la falta de seriedad de ambos la respuesta fue sólo una sonrisa mientras me decían que esto era realmente serio y que los dos cambiarían para siempre su vida, uno se jubilaría y otro se haría rico.
Me fui sin entender y al entrar a Hagya Sofía la mujer de la venta de entradas me dijo en un perfecto español:"que aproveche y disfrute su día". Me quedé perplejo por unos instantes y vi su nombre en una pequeña plaquita, "Siduri". Me fui meditando por todo mi recorrido de la antigua catedral bizantina y pude entender que la inmortalidad quizás no era para mí y que debía disfrutar de mis hijos y mi mujer, de mis bienes y mi mundo. La deísis de mosaico me mostraba a un Cristo que saltaba los siglos y la memoria, casi riendo en medio de la severidad de la escena.
Esa tarde salí rumbo a la estación del expreso de Oriente, ya no estaba Siduri y nos habían preparado un espectáculo para turistas con derviches danzantes.
Lo que se inició como un momento de obligación por cortesía y algo más de espectáculo que ritual pasó a ser un instante de entendimiento de las palabras de Siduri. Con la música, los movimientos y giros constantes pude ver que la inmortalidad no existe porque es innecesaria, porque simplemente es para los dioses y no para los hombres y entonces sentí la paz y giré en mi mente con los derviches, una mano recibiendo desde el cielo y otra entregando a la tierra. Al salir Siduri me dio una sonrisa mientras yo caminaba rumbo a la torre Galata. Fue como volver a Frómista y reírme del cura y la mirada de mi madre. Caminé por Istikal hacia arriba para no volver nunca más a buscar la inmortalidad.

7 Comments:

At 3:22 PM, Blogger Laura said...

Prefiero pensar que somos inmortales, que nuestro deseo no es vano, que perduraremos más alla del tiempo y del espacio.
No se si como lo ha dicho el sacerdote, como lo creen los musulmanes o como los agnósticos que creen que la inmortalidad se alcanza perpetuándose en los hijos y en las obras.
Mientras exista una sola persona que nos recuerde, que nos mantenga vivos como a una llama, no habremos muerto.

 
At 8:33 PM, Blogger Fleur du mal said...

Tiene mucha razón la idea del relato, para qué, me pregunto yo, al inmortalidad física..al menos. La otra si se logra, sino me crees preguntale a J.R. Jimenez.

Me gustaria que postearas mi blog, sobre el tema de los comentarios quisiera saber tu opinión.

 
At 9:28 AM, Blogger Almudena said...

Hola, q tal? mi nombre t fascina? pues gracias. He entrado por curiosidad en tu blog, y he leido uno de los textos, a ver si leo algo más.
Oye, estoy pidiendo ayuda x la red. Podrías enlazar tu blog al mio? es para un concurso, y sólo es hasta junio, luego ya me quitas, si quieres.Gracias.
Al

 
At 11:54 AM, Blogger Noa- said...

Comparto la idea de Laura, mientras nos recuerden pervivimos.

Saludos

 
At 1:41 PM, Blogger Pagana said...

mmmmm....
Se me ocurre que la sensación debe haber sido como de revelación...
Que bien! no hay nada como saber que algo se va a terminar definitivamente como para aprovecharlo de la mejor forma!

Un abrazo grande!

 
At 11:11 PM, Blogger indianguman said...

"un alma inmortal y un paraíso que a ningún niño u hombre con dos dedos de frente y algo de testosterona le puede interesar"


jajajajaja, completamente de acuerdo. Vale para las mujeres carnívoras y estrogénicas también

 
At 7:29 PM, Blogger Perséfone said...

¿Que es la inmortalidad? No es mas bien ese momento presente que se prolonga eternemente?
El hombre y su constante mirada al futuro, olvidandose de vivir su propia vida.

 

Post a Comment

<< Home