Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Monday, November 28, 2005

El sueño de Maimónides


Rabí Mosheh Ben Maimon tiene 23 años
y ya ha sido dotado por Dios de la sabiduría de los viejos.
La tradición vive en sus venas
y en rollos de palabras sagradas
puede tener la visión del pasado, presente y futuro;
la pequeñez y la grandeza del hombre,
tal y como los inciensos dejaban entrever en la magnificencia del Templo.
Su vida es el crisol de la plata y la tinta
y en sus manos las teorías se vuelven medicinas
que calman la angustia de tantos que estábamos casi vivos.
Pasea por calles blancas y observa con tranquilidad
como se suceden las civilizaciones en la sin par Córdoba,
la ciudad sagrada del califato de los Omeyas.
Abderramán rompió los lazos con Damasco
y erigió arcos sobre arcos para hacer comprender al mundo
que una Bizancio se puede encontrar al otro extremo del Mediterráneo.

A veces el orgullo puede dar frutos tan bellos
que compiten con los de la piedad.
Ese es centro vital de la Mezquita y su bosque de columnas y herraduras;
el deseo que produce la soberbia
la vanidad que en proporción excelsa crea el Mihrab
donde el monarca se encuentra con el creador,
donde puedes perderte en un techo dorado
y en el microcosmos de la epigrafía de Dios.

Así llegas a comprender lo efímero de las piedras y los hombres
mirando murallas romanas, desechos visigodos
y lo que el tiempo y las guerras han dejado de Madinat Al Zahara.

Lo llaman Maimónides y no sólo es autoridad en la ley y la filosofía
sino que cura a los hombres salvando almas y cuerpos.

Un día la Iglesia de Roma prohibió a sus antepasados
extraer la riqueza de la tierra, sus plantas y metales,
por cuanto ellos crearon la verdadera riqueza,
la de hombres sabios y mercaderes sagaces.
Ahora los fieles de esa misma Iglesia acuden a los suyos
en busca de la sanación de bolsillos, mentes y llagas.

Frente a la sinagoga muchos buscan sus palabras
que al caer alivian, al menos en parte,
esa falta de Dios que muchos tenemos.

Cuando tratas de sanar el vacío,
sólo las palabras conjuran tus demonios
y no hay medicinas doradas
capaces de sanar las ausencias.

A los 23 años Maimónides debe huír de su ciudad natal.
Los almohades han sucedido por la fuerza a los magníficos Omeyas
y exigen que la diversidad de dioses y formas de alabanza cesen.
Ya no habrá espacios para Hanuká
y sus luces se apagarán en Córdoba
dejando a oscuras a estos hombres en su mezquita excelsa.

Mosheh ibn Maimón vive con los lujos
que sólo el médico personal de Saladino puede tener en El Cairo;
el nuevo señor del Islam eclipsa a los cristianos y sus cruzadas
pero eleva la razón y la cultura de este hijo de Sión.
El mismo que sufre la distancia de la Hispania de Séneca y Lucano.
Ciertamente que cuatro o cuarenta prohibiciones
se pueden respetar en cualquier parte;
pero él quisiera que el Shabbat fuese en su ciudad generosa
porque el dolor de estar lejos de tu tierra
es una coraza que te oprime el pecho;
y tú deseas volver a los olivos y al aceite abundante
a colores suaves: Marfil, verde califal y rojo de herrumbre en los arcos.
Maimónides envejece respetado por todos
colmado de dones terrenos y divinos.
Ya no tiene 23 años ni tampoco está en su lugar de origen.

Cuando conquistas éxitos en tierras lejanas
sientes que cada logro
traiciona tu suelo y tu estirpe.
Sabes que nada será para tus raíces
y que tu campo se hará estéril.

Maimónides nunca regresa a Al Andalus
sus restos moran bajo seis puntas en el lago Tiberiades.
Pero dia tras día su sueño viaja por aquella estrella
y así lo puedes encontrar en la calle de los judíos;
sentado con señorial tranquilidad
con un libro, que nadie conoce, en la mano.
Preparado como siempre a responder tus preguntas
o sanar tus males
que por algo es médico y rabino.
Pero por sobre todo gozando intensamente
de observar con dulzura a Córdoba
la referencia de toda la cultura de este mundo de tres lenguas.
Vigilando el paso del tiempo
entre la Sinagoga, la Catedral y la Mezquita.

Thursday, November 24, 2005

De pereza, pintura e intimidad.


Me siento como aletargado, como en esos momentos en que te has levantado temprano por obligación y a media mañana sientes un calorcillo extraño, una cierta desregulación térmica y el paso del mundo delante de ti como si te diera lo mismo lo externo. Como con un reloj propio que no admite apuros de otros o cambios de ritmo ajenos.
Una bella indiferencia frente al mundo y un poco de orgullo por esta pereza. Parecida tal vez a la pereza del soneto de Breton de los Herreros que tanto me ha gustado siempre.
Por las tardes quisiera dormir siesta y que me abrazaran mientras tengo esa extraña sensación de molestias musculares antes de dormir. Es como una flojera donde estirarse demasiado molesta en brazos y piernas. La siesta, esa costumbre tan española, que aquí permite que se cierre el comercio de tiendas pequeñas por largas horas para permitir su desarrollo pleno. Ha resultado ser de una pérdida de tiempo enorme para mí porque tras ella y quizás por mi falta de costumbre previa, quedo muy torpe y lento y recién a eso de las 20:00 hrs. despierto para hacer mi vida hasta las 2 o 3 AM.
Pensé que sería una astenia post viaje por el hecho de volver a mi vida cotidiana luego de haberlo pasado tan bien y haber estado tan cerca de sabores, aromas y sensaciones tan agradables. Pero ahora no lo tengo tan claro en verdad. Lo bueno ha sido que en este devenir de sueño y aletargamiento he obtenido visiones de la intimidad que me han hecho recordar años algo lejanos.
Mi gentil damisela sigue tratando a este doncel con gracia y cuidado y soporta mis excentricidades con gusto. Cuando la veo levantarse y arreglarse me recuerda los deseos adolescentes que tenía de ver dichas actividades femeninas.
Recuerdo que a eso de los 12 años mirando unos libros de pintura me encontré con dos cuadros que me hicieron sentir una curiosidad inmensa por los acicalamientos de las mujeres. Se trataba de "El baño turco" de Jean Auguste Dominique Ingres y "El baño de Diana" de François Boucher. Me provocaba una cierta excitación al mirar esa desnudez en medio del baño. En el cuadro de Ingres además se aprecia una sensualidad inmensa en medio de formas rotundas y miradas lascivas. Una mujer con un tocado árabe se asoma y a su lado otra la observa mientras uno no sabe de quien es la mano que cubre su pecho. En el de Boucher la mezcla de etérea pureza griega con las apariencias barrocas de las mujeres de caras rosadas y nada despreciables atributos me era muy sugerente de un deseo contenido terrible.
Más tarde seguí buscando cuadros de Boucher que para mí se transformó en ese voyeur elegante que yo deseaba haber sido. Con cuadros como "La toilette" que hoy puedo ver en Madrid en el museo Thyssen con la sensual colocación de las medias, por parte de una mujer joven de mejillas sonrosadas, el cuadro hace gala del manejo de las telas y texturas. Y así finalmente fui a a dar con las "odalisca rubia" una adolescente impúdica basada en una modelo de 18 años a la cual, estúpidamente, mis dedos recorrían sobre el papel del libro donde aparecía. Yo tenía entonces 13 e imaginaba estar también en ese sillón teniendo la sensación táctil de la seda, los terciopelos y la piel, colocándome suavemente tras ella y finalmente luego de una idílica tarde de luz baja dormirme sobre su espalda. Era una joven para nada delgada que probablemente marcó mi gusto por caderas generosas. Años más tarde al leer la historia de "Rinaldo y Armida" y ver el cuadro de estos personajes medievales, que pintó Boucher y que se puede admirar en el Louvre, volví a tener esa extraño deseo de amar a esas mujeres que se arreglan desnudas tras un baño relajante y se muestran sin temores con toda la piel al decubierto.
El fascinante ritual del baño, de secarse cuidadosamente, de arreglarse y de mostrar ese espacio tan íntimo a mis ojos es una de las cosas más excitantes de la vida.
Espero que la pereza se me vaya pasando pero por ahora intentaré disfrutarla mientras despierto de a poco para verla a ella saliendo desnuda luego del baño.

Tuesday, November 22, 2005

Recuerdos de la Alhambra


La carretera se iba destruyendo en mi mente
y las luces monótonas desaparecían invadidas de color.

A veces te despiertas con la sensación que estás redimido
tranquilo y sin prisas como si el espacio se hubiera curvado para ti
y la física relativa se hace verdadera,
más allá de los libros, segundos antes de captar la realidad.
Pareciera que son las sombras de un sueño tibio
que se perpetúa en un momento de plata y seda.

En un mirador de Albayzin me entregué sin pensar
y besé sus labios que tan dulcemente
me habían acompañado en el viaje.
El sol se colaba por una rejilla de hexágonos
y la luz caía tenue sobre la Sierra Nevada y la Alhambra.
Dicen que ese beso nos unirá para siempre.
Que el atardecer más bello del mundo te hará regresar a ella
cuando tengas el recuerdo de los azulejos y su geometría eterna,
de los techos que son cielos derramando estrellas sobre ti
y de la simetría magnífca de los espejos de agua.

Como todo hombre que se precie de tal
sufro al hablar de sentimientos y especialmente de amor.
Me muevo lentamente, como en territorio desconocido,
con una ansiedad brillante de voces bajas,
una molestia en la espalda y otra en el ego.
A veces la angustia de sentir te ensombrece el alma
e intentas huír por ese tunel que fabricaste cuando niño
con ramas y telas para sentirte seguro,
ese lugar donde tú no ves hacia afuera
para asimismo creer que nadie te ve y que no podrán encontrarte.

Caminamos por el Patio de los Leones
y decidimos perdernos
en la caligrafía que hablaba de Dios.
Cuando recorres aquellos muros aprendes que Dios es uno
y que hablar de él es casi tan dificil
como hacerlo del amor.
Y vimos que no había discordancia alguna entre la obra y su creador
y que las formas se repetían para mostrar
que no existe pequeñez sino grandeza humana en el horror al vacío.

Esas noches creía que el placer
podía ser interminable y tan variado
como las formas nazaríes.

La piel no se acostumbra al roce gozoso
como el paladar a los sabores delicados.
El tacto te muestra rincones siempre ocultos y nuevos
áreas que no sabías que existieran en tal belleza,
como si en la extensión de esa estructura
pudieras crear a tu antojo cada vez que así lo deseas.
Recorro las columnas, las decoraciones y sobrerrelieves
ingresando una y otra vez en cada hendidura y espacio a llenar.
El cuerpo sabe cuando lo aman intensamente y revela en sus cicatrices
el poder de un elegante egoísmo de sándalo oleoso.
Entonces, pareciera que hay rituales imposibles de soslayar
cuando jadeas furioso sintiendo en tu pecho
el golpe de un corazón agitado que no es el tuyo.

Las torres bermejas enarbolan estandartes antiguos
que anuncian el despertar en la blanca ciudad de Granada.
Despego mi piel de la de ella y es extraño dejar de ser
ese conjunto de pienas y brazos, bajo una lámpara en forma de estrella,
que éramos apenas unas horas atrás.
Intento reconstituir en mi mente la carretera que me ha traído aquí
aquella que puede sacarme de este lugar
si logro ver las luces monótonas entre los colores.
Pero su respiración meciendo suavemente las sábanas
me llena de tranquilidad y me obliga a mirar la Alhambra.
Siento la voluptuosa pereza del goce de los sentidos
el instante que se detiene para regalarte tranquilidad.
Ella abre los ojos y me abraza.
Y yo por un instante siento paz dentro de mí.

Sunday, November 20, 2005

El viaje estuvo increíble y la verdad es que fue como un continuo de placer.
Pasear por las obras del los Omeyas que datan del siglo VIII y luego por la Alhambra de los nazaríes ha sido simplemente como sentirme como un sultán atendido gloriosamente. (pero mi harem era de solo una hurí del paraíso)
Más tarde cuento detalles.
Todavia no se me borra la sonrisa.

Wednesday, November 09, 2005

Viaje inesperado


Me ha ido muy bien en mis exámenes y a Rosario también. Los últimos días de la cama a la Universidad han sido provechosos para el alma y la academia.
Me tenía preparada una sorpresa y como tengo varios días libres la próxima semana me invitó a Granada y Córdoba para huír de la nieve que ayer cayó en las cercanías de Madrid.
Si encuentro un computador y mi dulce mujer me deja un tiempo de soledad frente al teclado para sincerarme (como imaginan ella no tiene idea de este Blog, ni siquiera que en Valencia me llamaban Pepet) intentaré plasmar algunas letras seún lo que la inspiración dicte.
Dicen que Granada tiene uno de los atardeceres más hermosos del mundo y que si lo ves en pareja te une para siempre.
¿Lograré soportar exponerme a aquella posibilidad? ¿Me atrapará Rosario para llevarme al mirador y besarnos frente a la Alhambra?
En cuanto pueda les cuento.
Muchos abrazos atodos y besos a todas.

Vocare Venus


Al salir al ruedo descubrí que era ya demasiado tarde,
el traje de luces se me hacía incómodo y la gente ya no coreaba mi nombre.

Me había maravillado con las palabras
y conocía demasiado de las letras
como para hacerme empresario o profesional del robo.
Mis abuelos observaban horrorizados mi deseo
de estudiar lo inútil y caminar directamente a la pobreza
y para mi padre yo era su castigo,
el pago en esta tierra
a todos sus errores de hombre amalgamado con una estrella.

Dicen que la locura es la ceguera mental que ofrendan los dioses.
Cuentan que ellos la envían para que otros aprendan
que no se debe pensar demasiado en lo divino, en lo elevado ni en milagros.
Que no hay que observar a Venus desnuda en su baño secreto
pues nadie resiste la visión de la belleza perfecta.

Tomé muchas manos frías y las entibié dulcemente sin esperar nada,
conocí parajes de placer y hedonismo
donde la piel es la fuente de todo goce y el origen de la desesperanza.
Como Wafna, el abad de Caucania, grité desnudo en la taberna:
"Nostre vite gaudia, abstulisti omnia"
y me descolgué por una ventana secreta y perdida
de una casa de adobe en medio de la nada.
Yo añoraba conocer la métrica y la historia de lo bello
buscaba salir al ruedo y lidiar con el toro de la ignorancia
y en ello se me han ido los años pensando más en el Cómo que en el Qué
cursando más formularios que poemas.
Y giré tomando el rumbo a mi norte de mediocridad y violencia
para acallar en mí las voces que gestaban insomnio.

Nada puedes hacer cuando sientes el llamado de la belleza,
su lanza te penetra el costado, hiriendo cada órgano vital
con la furia sistemática de su brazo blanco pero candente.

A mi alrededor oía los consejos de aquellos
que veían esta empresa como delirio y obnubilación.
Ecuchaba a mi familia como un coro lejano y omnipresente
que buscando mi salvación me recordaban
volver a los números y laboratorios
donde está la seguridad de lo exacto y supuestamente perfecto.
Pensaron reunirme con sacerdotes y maestros
para convencerme de mis errores.
Pero yo me abandonaba a la ambrosía vertida en un verso del Dante
a la reflexión medieval de Manrique y su padre muerto
a las palabras de un Hölderlin demente a un zapatero generoso,
quizás al fin a descubrir
que tengo trozos de cielo en mi pesado infierno cotidiano.

Cuando los míos prefirieron tenerme lejos
desoyendo mi discurso final en una playa de noviembre
pude ver que siempre estuve entre dos balcones
en un espacio de desenfreno en la Sevilla de Don Juan
y bajo la noche de Verona en febril pasión adolescente.
Y partí lejos cruzando océanos de letras que llevaron
mi cuerpo a su verdadero destino:
un ágora colmada de gente, aburrida de filósofos
en espera de los rapsodas y mensajeros de la belleza.

Y allí expresé que había sido dotado por los dioses
de santa enfermedad, de divina locura;
que escuché el llamado y atendí a él,
que dejé la seguridad del dinero, de las ciencias
y dejando los consejos de sabios y doctos maestros
renuncié a ser todo luz para mostrar que se puede también ser tinieblas.

Salgo al ruedo nuevamente ya no hay bestias ni espectadores
sólo está Venus desnuda bañándose
y yo la veo riéndose de mi locura.
Ya no escucho a los míos llorar mi pérdida
como Tannhäusser en la montaña mágica sólo hay música y placeres
ella sube al lecho y me llama
y yo le muestro que he abandonado todo por poseerla.

Monday, November 07, 2005

3 minutos y 48 segundos


Ciertamente no es la culpa lo que comanda mi accionar vital. Pese a mi profunda convicción católica probablemente la más culposa de las religiones y la más amenazante en los castigos de ultratumba, no me dura mucho esto de sentirme culpable. Sin embargo hay voces internas que, en esos tres minutos y 48 segundos que he cronometrado que me dura en promedio el arrepentimiento, me han hecho pensar que debo comportarme adecuadamente con Rosario.
Ella ha sido una persona realmente amable conmigo, pródiga en atenciones, cuidadosa en los detalles y preocupada de no incomodar. Además poseedora de las tres mayores virtudes que habitualmente uno considera fundamentales para una relación, las cuales como todos los hombres sabemos son en orden de importancia: que no moleste, que sea generosa y que te quiera.
La primera lejos la más importante porque si te quieren pero son personas que te ahogan, que viven incomodándote, nada funcionará. En este aspecto ella respeta mis espacios y tiempos y me deja vivir tranquilo con mis proyectos y sueños. La segunda, la generosidad: con su tiempo, con su cuerpo y con sus atenciones. Por último que te quiera para darle profundidad espiritual a las otras dos primeras.
Por esto decidí que tras una semana era el momento de despedir de mi vida a "la Jenny, la shica shilena" con quien me juntado un par de veces en estos días.

A Jenny la pasé a buscar a la salida de su trabajo en dos ocasiones y en ambas terminé despidiéndome de ella a la mañana siguiente. Ya sobrio descubrí que echaba de menos tanta curva generosa que generosamente se entrega. En esos momentos lograba soslayar las "sh" y la verdad es que ella hacía todo de maravillas. Yo no sé porque los hombres chilenos hablamos mal de las chilenas en cuanto a artes amatorias, porque a la hora de comparar con otras nacionalidades yo creo que cuando tienen algo de confianza o un poco de deshinibición son fantásticas, solícitas e imaginativas. Ella es definitivamente la antítesis de Rosario: habla mucho, dice todo lo que piensa sin medir muchas consecuencias, tiene caderas y escote ampliamente visibles y se esmera en mostrarlos, no le importa que ocurrirá mañana porque vive de presentes y ahoras; le preocupa su familia, padres y hermanos, tanto como su futuro y de arte y literatura no sabe casi nada. Yo reconozco que me cae simpática, pero evidentemente no es lo que quiero para vivir todos los días de mi vida.
Deshacerse de una mujer no es fácil y hay que planificar todo muy bien si quieres que no sea demasiado traumático.
Al pasear con ella por la noche madrileña me percaté que muchísimos la miraban con marcado entusiasmo e incluso algunos conocidos se me acercaron a pregunatrme de donde había sacado a esta mujer tan atractiva. Así que observando el interés que despertaba decidí que una buena cosa sería tratar de endosársela a alguien conocido.
Fuimos a un bar que frecuentábamos con unos amigos de poesía valenciana y allí le comenté a Jenny que era conveniente conocer españoles si uno deseaba adaptarse a vivir en este país. Para ella era difícil aún tener amistades pues se sentía más cómoda con chilenos y hasta cierto punto más segura. Yo le expliqué que nunca se adaptaría fácilmente con esa política y que para mí haber tenido novia española había sido la mejor forma de sentirme más involucrado en la sociedad de esta tierra. Ella aprovechó de preguntarme si ya no quería a Rosario y yo comencé con toda la falsa dialéctica masculina de la dualidad terrible que me provocaba todo esto y la confusión que ella había traído a mi estable vida. En eso llegaron mis amigos y se las presenté como una chilena encantadora y soltera en plan de conocer gente que la ayude a saber más de la idiosincracia castiza.
Los españoles no son precisamente tímidos y en un minuto se convirtió en el centro de la atención de todos que aprovechaban de decirle a cada rato lo "guapa" que era. A Josep Lluis, un valenciano de Xátiva, se le iban los ojos en medio de sus exuberantes dotes y me decía que si así eran todas las chilenas así se iba a Chile de inmediato. Sabiendo que los papas Borja (o Borgia) originales de Xátiva y quienes inspiraron a Niccolo Macchiavelli, fueron conocidos por su fragilidad ante los placeres de la carne, asumí que la pasión seguiría corriendo por las venas de los naturales de la ciudad y que Josep no sería la excepción. Tras una hora salí con Josep para acompañarlo a comprar cigarros y conversamos un rato:
- ¡Está buenísima tu compatriota, macho!-
- Si te gusta podemos hacer algo para que la conozcas mejor.-
- Pero yo pensé que eras tú el interesado y que estarías tocándole el réquiem a Rosario.-
- No, sólo somos amigos. Así que, si te agrada, tú podrías mostrarle las virtudes de la lengua valenciana.-
- ¡Vale, Pepet, a que sí!-
Esa noche Josep se dedicó a conversar mucho con ella, pero al final Jenny decidió que se iba a mi casa. Al llegar me preguntó que si estaba celoso de los españoles y yo le dije que no sentía celos pero que me molestaría muchísimo que un español me quitara una mujer. Ella se reía coquetamente y me dijo que estaba comenzando a quererme.
Ahi supe que debía deshacerme de ella cuanto antes.

Tuvimos una noche magnífica que disfruté al máximo sabiendo que posiblemente sería la última. Recorrí una y otra vez toda esa anatomía de piel morena y formas voluptuosas y firmes.
Al despertar me dijo que nuevamente le había gustado "musho" y yo me mostré distante y poco convencido en el "a mí también". La vi ponerse las medias y tuve la terrible sensación de vacío que produce ver vestirse a una mujer al día siguiente cuando no la amas. Salimos a tomar desayuno a un café cercano y me perguntó porque estaba tan callado. Aproveché de decirle que sentía que no estaba actuando bien con Rosario y que necesitaba un tiempo para pensar que hacer, que tenía muchas dudas y que ella había trastornado mi vida. Le conté lo culpable que me sentía porque sabía que no estaba bien esto de estar con ambas. Ella dijo entender y me recordó que sentía algo por mí antes de irse a su monótono trabajo.
Durante los dias siguientes no contesté sus llamados y aproveché de estar con Rosario. Creo que tras 15 dias se aburrió y dejó de llamarme, los mismos 15 que casi me enclaustré con mi novia en su casa y donde lo pasamos excelentemente bien yendo de la Universidad a la cama. Su último mensaje es que se iba a juntar con Josep en el mismo bar donde lo conocimos y que si yo quería ir podíamos vernos. Evidentemente era un llamado a mis supuestos celos.
Al encontrarme con Josep el lunes me dijo que estaba saliendo con Jenny y que me agradecía de sobremanera haberlos presentado, que él se estaba encargando de mostrarle las características de la lengua valenciana y la estaba "integrando" adecuadamente a la península ibérica.
Sentí que había sido triste deshacerme de ella así luego de aquellas noches cálidas y de sus palabras diciendo que comenzaba a quererme, sentí esa culpa del espacio muerto que queda cuando dices cosas para deshacerte de alguien, un leve arrepentimiento por jugar con los sentimientos de una mujer. Tres minutos y 48 segundos más tarde ya me sentía bien de nuevo.

Thursday, November 03, 2005

Cosas del Fútbol...


Al despertar me di cuenta que no había sentido frío pese aque no llevaba puesto el pijama. Eso significaba que no había dormido solo y que había bebido demasiado la noche anterior. La habitación estaba oscura y me pareció la pieza de Rosario por la posición de la cama, pero esta vez la sentía más pequeña, quizás por la costumbre de ocuparla seguido.
Tenía una botella de vino chileno de las que me habían traído para septiembre, una poderosa mezcla de cabernet sauvignon y syrah, Floresta, el cual sumado a un exqusito Alión de Ribera del Duero, habían sido el plato fuerte de la noche anterior según logré recordar.
Lentamente comenzó la memoria a funcionar y traté de pensar en como llegué a despertar así.
La luz de la mañana me molestaba un poco pero aparte de sueño no tenía cefalea ni la sensación de cuerpo "cortado". Recordé que Rosario me había pasado a buscar la tarde anterior y que venía feliz porque le había ido bien en uno de sus proyectos.
Las mujeres son tan amables e imaginativas cuando se sienten plenas. Son capaces de agradarte en todo y cumplir tus deseos al pie de la letra si tú logras generar que se sientan amadas, escuchadas y reconocidas, aparte de sexualmente satisfechas por supuesto. Con Rosario las cosas se me hacían sencillas pues sus temas de conversación son interesantes y sin ser una maravilla en las artes de Eros ni contar conn una anatomía exuberante, intentaba parecer una chica imaginativa y sexy.
Comencé a evocar la tarde anterior. Siempre me ha llamado la atención las diferencias genéricas de la memoria, yo puedo recordar muchos asuntos e incluso varias cosas como poemas de manera textual; pero en la conversaciones se me van detalles que las mujeres recuerdan con gran facilidad. Por eso he acuñado eso de "miente, miente que siempre algo queda", pues en la negación absoluta está una de las pocas formas de crear duda en la memoria femenina.
Rosario me dijo que quería darme una sorpresa, que ella se acordaba que yo había visto un partido del Villarreal porque el entrenador es chileno. Así en su femenina estructura mental diseñó algo para que su niño se entretuviera sin saber que lo del partido no fue más que una coartada para mi aventura germánica en Sevilla.
La verdad es que el fútbol nunca me ha gustado. Con el tiempo he desarrollado un sentido de solidaridad amable y soy capaz de ver un partido con fines sociales, pero en general me dan lo mismo o me desagradan. Me parece penoso que exista gente inteligente que considere el fútbol como una cuasi religión con normas y sancta sanctorum inviolables mientras 20 de los 22 sabios que compiten van en busca de la red. Para que decir practicarlo. Sé que sonara medio afeminado pero el ambiente de camarín me parece asqueroso, sudar como un onagro y ver patéticas demostraciones de aquellos que no son capaces de entender que hay una estética mínima para practicar un deporte, me es realmente desagradable.
Así con tal de hacerme feliz mi querida mujer me organizó una tarde-noche de fútbol junto al "submarino amarillo" y su DT Pellegrini. Esa tarde Villarreal jugaba contra el Benfica de Portugal y Rosario había encontrado un bar cerca del estadio Vicente Calderón (el del "popular" Atlético de Madrid) donde iban a dar el partido y según ella había visto que habían muchos sudamericanos, por lo cual pensaba que quizás encontraría más chilenos con quien conversar.
Debo referir que la sociedad española, más igualitaria que la la chilena, no entiende bien esto de tener espacios separados de convivencia, así aquí en el mismo bar comparten gerentes y empleados, estudiantes pobres y ricos empresarios, obreros e ingenieros, etc.
Al llegar me encontré con toda una fauna de acentos tan sudacas como el mío, Rosario me miraba feliz como esperando que yo fuera a hacer amigos, pero aparte de no encontrar al llegar nada parecido a un acento chilensis, descubrí que estaba en medio de muchísimos peruanos que se habían traído su propia Inka Cola para mezclarla con alcohol y hablaban del problema limítrofe con Chile. Eran sacados de los más profundo del pueblo aymara en su mayoría y escuché algo relacionado con los grafiteros del Cusco en medio de risas.
De este modo intenté pasar inadvertido en medio del cardumen de "cholitos" y me hacía el ánimo de parecer interesado por 90 minutos en el regalo de Rosario.
Ella me miraba y me preguntaba si había escuchado a algún chileno para entablar conversación, yo le agradecía su interés pero no deseaba hacerme notar mucho. De pronto al ver que yo no encontraba a nadie dijo con un tono como para que todos escucharan:
- Pero, cariño, ¿cómo no va a haber algún compatriota chileno tuyo entre tanta gente?-
Sentí como las miradas se clavaban en mí y luego vinieron los cuchicheos donde aparecían expresiones poco felices a sotto voce hablando de mi familia y aduciendo que mi madre se dedicaba a antiguos oficios.
A los pocos segundos se me acercó un grupo de 4 personas que evidentemente eran chilenos. Una pareja de unos 40 años y dos chicas de unos 25 que según me hicieron saber estaban trabajando en España hacía 2 años buscando mejores expectativas. El único hombre del grupo era un trabajador textil calificado y su esposa dueña de casa. Las chicas, sus primas, buscaban algún trabajo para luego tener residencia definitiva. Eran dos morenas de esas contundentes, muy escotadas, piernas al límite de lo gorditas expuestas por sendas minifaldas y esa cara que linda entre lo sexy muy cálido y lo vulgar. La más pequeña, Jenny, tenía un escote tremendo y la verdad es que pese a la falta de elegancia llamaba la atención. Todo hasta ahí era aceptable hasta que salieron las primeras "Ch" en forma de Shile, shanta y otros sumado a unas "zetas" españoladas que hablaban de su extracción más bien "popular" y del chileno tipo con acento que se pega tras un mes en España.
Rosario encantada conversaba con ellos como si fueran amigos de toda la vida y de la misma situación sociocultural que ella; les preguntaba por costumbres chilenas, mientras yo no podía sacarle la vista de encima a "la Jenny" ya que hacía tiempo que no veía esas curvas exageradas de su fenotipo, tan poco visibles en Europa.
Los peruanos al saber que Pellegrini era chileno comenzaron a apoyar al Benfica que descubrieron con los mismos colores, rojo y blanco, de su selección nacional. A cada momento apoyaban a los lusos y ya me tenían medio tostados con los comentarios contra "el ingeniero" Pellegrini.
La Jenny quedó muy interesada en mi actividad estudiantil, pese a demostrar no haber tomado un libro en su vida y Rosario me comentaba que hacían la Ch como los andaluces y que le gustaba mucho como hablaban.
Al final incluso llegué a gritar el gol del Villareal, sólo por molestar a los cholos y por abrazar a Jenny que me provocó con la voluptuosidad de sus formas.
Al terminar el partido nos quedamos un poco más en el bar mientras los peruanos se iban gritando cosas alusivas al diferendo de límites y los compatriotas me ofrecieron tomar un pisco sour en su casa. Rosario me dijo que ella estaba cansada y que se iba a su piso, pero que yo no dejara de pasarlo bien con mis coterráneos. Luego de varios piscos se ofrecieron a ir a dejarme. Jenny dijo que ella me llevaba porque quería dar una vuelta por la noche madrileña y yo acepté. No sé como salió la conversación de los vinos y yo le dije que tenía uno chileno. Ella me contestó que se moría de ganas de probar un mosto de nuestra tierra y yo con mis ojos en su escote y minifalda la invité a probarlo.
Luego de terminar la botella, la que me tomé casi toda yo, pensé que esto no estaba bien, que en Chile jamás me hubiera fijado en esta niña de "Sh" y que mejor la iba a dejar y partía a dormir con Rosario y agradecerle mi regalo futbolístico.
-¿Tienes más vino?-
- Tengo un español buenísimo.-
-Y entonces démosle con el español.-
Bebí un poco más y recuerdo que ya medio alegre le describí la nota de cata del exqusito Alión lo cual le arrancó risas a Jenny. Frente a esta falta de sensibilidad decidí que tomaría una copa más y que luego le diría que era tarde y que me tenía que ir donde mi novia. Tras eso ya no recuerdo más.

Me despierto un poco más y busco el perfume de Rosario impregnado en sus sábanas. Me incorporo aún semidormido y al buscar a mi lado no hay nada más que la sensación de tibieza de alguien que ha abandonado recién la cama.
Desde lejos y sin todavía tener claro donde estoy y que ha pasado escucho desde un baño.
- Despertaste, amor, lo de "anoshe", me gustó "musho".-
-¡Oh Dios que he hecho!-

Tuesday, November 01, 2005

La búsqueda del padre.



La ciudad me ofrece su piel gris
y la dureza de sus barreras de concreto y metal.
Como un espacio esperado desde tiempo atrás,
como una necesidad que manifiesta sus condiciones,
el amanecer me halló emergiendo de una bruma espesa
y crucé la carretera rumbo al centro de Madrid.

Durante el viaje de varias horas recordé
la luz brillante frente al jardín del vecino
en mi casa de Santiago, otrora elegante,
una tarde luminosa de noviembre cuando un nardo floreció
en el jardín de la abuela.
Mi padre se bajaba radiante del auto
vestido impecablemente con su sonrisa hermosa
que tanto violentaba a quienes no lo querían;
entonces volví a escuchar la voz cansada tras un teclado
las palabras de mi madre cuando cumplí los quince años.
Ese día vi oscuridad y una niebla extraña
que turbaba mis palabras y enmohecía mis manos,
ese día comprendí secretos que más tarde utilizaría
y me senté a llorar porque la vida cambiaba
y las horas entumecían mis sueños.

"Nada tienes de particular: ni belleza, ni inteligencia,
ni manos de artista o cerebro de conquistador.
Tampoco te destacas por las ausencia de dichas cualidades
y con un padre exitoso de preclaros pensamientos,
alguien que ha abierto puertas y que ha ganado batallas
deberás buscar un camino propio para tener algo de luz,
algo que te haga distinto y único en medio de la multitud"

La voz se me quedó en un espacio pequeño
donde recogí mi antigua alma de niño y deseché que el amor
me seguiría protegiendo por mucho más tiempo.
Así vagué por mi Hades cotidiano viendo que mi padre brillaba
opacando mis pequeños logros,
así lo acompañé a ceremonias y reconocimientos
amándolo y odiándolo al mismo tiempo,
mientras mi camino se desplazaba por estepas invernales
y vagaba sin encontrar donde descansar mis pensamientos.

Por años envidié a quienes tenían progenitores rústicos
de mediocridad evidente y agonía de oficina pública.
Escuchaba sus dificultades tan lejanas de las de mi padre:
hablaban de dinero y materia, de los colegios metalizados de sus hijos,
de fútbol, de dólares, de psicólogos y albañiles, de obras y formularios.
Él sufría por utopías y cambios de mentalidad, por ver a la historia fundirse
a los procesos sociales, por legisladores y filósofos,
por músicos y literatos, hablando de poemas y risas,
de pensamientos y arias de ópera.

Así un día decidí que sólo un cambio enorme tranquilizaría mi vida
un viaje por los terrenos del alma
en busca de mí mismo y mis esperanzas.
Arrojé mis maletas al viento y partí empujado por los libros
que delineaban un camino sinuoso en la estepa que ahora ya florecía.
El viaje calmaba mi ansia de independencia y me permitía
mirar atrás sin la rabia que tenía desde los quince años.
Las mujeres fueron bálsamo en mis heridas y mi inconstancia amorosa
serenidad en la búsqueda de quien era.
Lejos quedaba el fantasma de mi padre que recibía honores
en diversos lugares del mundo.
Y a ante quien se rendían inteligencias, bellezas y poderes.
Yo escapaba de su sombra enorme
oscurecedora de mi tierra y entre relatos, regazos y olas
finalmente fui brillando lejos de todo.
El Mediterráneo iluminó mis temores
de pies encadenados a la tierra
de rosas sin espinas delante de una vid.
Las piernas largas envolviéndome
los brazos, la carne y los cuidados fueron
espacios libres sin ahogos
y lentamente
rompieron las ataduras a mi continente.
La variedad de pieles y formas
sanaron los dolores para que sin ira
como Telémaco me hiciera diferente de él
y pudiera salir a buscarlo en la inmensidad de las aguas.

Giro por el Paseo de la Castellana,
acepto a mi padre como a un igual
y ya no lloro por temer que no existo lejos de su presencia.
En un barrio hermoso de Madrid
me espera el calor de una cama anhelante,
las manos que calentarán las mías,
el tiempo detenido en mi espera.
Dejo la carretera atrás y con ella los recuerdos
soy lo que quiero ser
sobrevivo y soy deseado por único.