Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Friday, December 30, 2005

El renacimiento de Lucia: Cuento para un arquitecto.


A petición de Fulvio Ghiberti, pensando en tu amor por la arquitectura renacentista de Mantua.


Lucia Belsogni sabía que su esposo tenía una amante, del mismo modo sabía que Jacopo admiraba la belleza, la cual era probablemente el motivo de su matrimonio. Pero los años habían restado parte de esa piel suave y brazos blancos y firmes como el mármol. Ya no poseía el rostro perfecto de la mujer más admirada de Mantova como fue algún día. Pensaba en esas muchas noches que cenaba sola, en cómo sería la amante de su esposo, en cuan bellas serían sus manos y cuan etéreo su roce en las caricias. Se preguntaba si sería parecida a esas imágenes de Helena de Troya que su marido, el mecenas Fiesco, miraba con dulzura y fascinación.
Mientras se refelejaba en el espejo tocaba las arrugas que aparecían amenazando su futuro y sabía que Jacopo estaría recorriendo con sus dedos un rostro juvenil y quizás más hermoso que el suyo en noches más claras que las de ella.
Jacopo era capaz de gastar fortunas por poseer belleza. Así alimentó a pintores y arquitectos los cuales se fueron de Mantova gordos y enriquecidos con el oro del mercader. Financió edificios sólo por ver puesta en práctica la teoría de los modernos arquitectos que hacían renacer las obras de los clásicos griegos y romanos. Pese a la inmensa riqueza, que como buen mercader genovés había reunido Fiesco, pasaron varias dificultades económicas cuando tuvieron que costear la villa que les construyó Andrea Palladio en Vicenza.
Lucia sabía que Jacopo era un hombre débil frente a la belleza, sabía que leía todo aquello que llegba a sus manos y que gozaba como un niño observando las ilustraciones de Leon Battista Alberti y los postulados de la nueva arquitectura que se venía. Era la época del regreso de columnas y cariátides, de capiteles y basamentos, de metopas y triglifos; en definitiva de la diferencia absoluta entre lo decorativo y lo constitutivo.
Lucia observaba como su marido era capaz de desatender sus negocios por comprar una pintura o por mirar los espacios que Palladio contruía para él. Más de una vez dejó los barcos cargados y casi olvidados en el puerto tan sólo por ver y tocar los nuevos capiteles jónicos que el arquitecto colocaba en la más perfecta ubicación según el nuevo orden de columnas.
Cuando Jacopo dejó de llegar algunas noches aduciendo negocios urgentes con aragoneses, Lucia supo que su estrella cambiaba y su belleza decaía.
Rezó en todas las iglesias importantes de Mantova: en la catedral, en Sant'Andrea y San Sebastiano pidiendo a santos y santas que le ayudaran. Ni San Anselmo el patrono de la ciudad oía sus súplicas de volverse nuevamente hermosa y atractiva para Jacopo. Mientras hacía sus oraciones observaba sin entender que haría que Jacopo Fiesco mirara con tanta detención las cúpulas y mármoles de las iglesias de Alberti.
Tras varios meses de angustia Lucia comenzó a odiar mucho de aquel arte que intentaba el renacer de lo clásico, aquel arte que hacía a su marido olvidar sus labores y que seguramente lo había hecho tener una amante.
Una noche Jacopo avisó que no llegaría, pues un mercader genovés le traía una pieza griega invaluable, una escultura de Afrodita salvada de los turcos por un ateniense. A la mañana siguiente Lucia pudo a ver su esposo durmiendo frente a su estatua y sintió que realmente era penoso que él prefiriera esa Venus al lecho matrimonial. Deseó con fuerzas transformarse en aquello que su esposo más admirara en la vida, en ser una Venus para él; deseó transformarse en lo que su esposo encotrara más bello en el mundo, en aquello que lo alejó un día de ella.

Al despertar Jacopo lloró porque su hermoso sueño se había cumplido. Frente a sus ojos acostumbrados a observar la belleza, se presentaba la visión más perfecta que pudiera concebir: Una columna de proporciones impecables y manofactura sublime. Nunca había visto ni volvería a ver en su vida formas de tanta simpleza y al mismo tiempo de tanta perfección.
Recorrió con sus manos el contorno del mármol y no logró imaginar el tamaño de aquel bloque del cual parecía salir en una sola pieza aquella obra increíble. Recordó que su último pensamiento antes de dormir era que su esposa pudiera apreciar con tanta pasión como él la belleza en el mundo. Pensó que si así fuera nunca más volvería donde sus amantes.

Jacopo Fiesco lloró la desaparción de Lucia Belsogni. Sólo la columna y su prefección lograban en sus últimos días darle tranquilidad en la villa solitaria de Vicenzo.

12 Comments:

At 3:29 PM, Blogger maledeta said...

Entre mis amigas siempre comentamos como nuestros rostros cambian, no es que seamos bellas pero poco a poco vemos los cambios…me imagino que para aquellos que aman la belleza en sus múltiples expresiones es explicable que traten que esta trascienda.

Creo que para las mujeres bellas (las modelos, etc) debe ser muy complicado ver que lo que en algún momento les perteneció ya no esta más, no lo digo sólo como la fuente laboral que significaba, si no también como el sentimiento que esto provoca. Es más desolador cuando el amor de alguien esta condicionado por ello, aunque dudo que alguien ame sólo la belleza, la gravitancia que puede tener no es menor y menos en los “tiempos modernos” donde según algunas personas existe el “culto al cuerpo”.

Saludos

GF

 
At 4:35 PM, Blogger palabraserrantes said...

Ah! Afrodita, La Diosa del Deseo surgida de la espuma del mar... Hermoso este cuento Pepet.
Una deliciosa mezcla de amor humano hacia la belleza del arte, y la desdicha de enfrentar esa belleza inmutable con la belleza humana, mutable, perecedera, que se transforma...

 
At 7:22 PM, Blogger SERGINHO® said...

buen texto sr.

los mejores deseos para este 2006.. un abrazo¡

 
At 6:25 AM, Blogger Laura said...

La belleza es la escalera del alma, las alas de nuestro interior, la vida entera, en mi caso.

Besos

 
At 10:36 PM, Blogger Verónica Reyes Serra said...

Buen post.

Le deseo suerte en el 2006... ojalá sea un año lleno de sorpresas lindas.

¡Abrazos!

 
At 3:43 AM, Anonymous julia said...

buscar la belleza más allá de todo puede perder hasta los más bellos sueños y la mayor belleza que había al volver la mirada, ¿son esas ansias las que te perderán? es un buen punto de reflexión, ¿que dices tú?

 
At 6:07 AM, Blogger gentzane said...

gracias por el dato
ahora esta todo con Z

 
At 11:58 AM, Blogger kiantei Castor said...

Mágico,
cual Shakespeare moderno,
desplegando magia,
bella narración mi amigo,
una vez más bañada de cielos,
como ya me está mal acostumbrando.
Me preguntaba si aún hace usted uno que otro relato a pedido.
Aunque ya nos conocemos algo más, me sonrojo al pensar en pedirle algo así, sin embargo, y como ya lo expresé en alguna oportunidad, me muero de ganas.
Lo dejaría a su albedrío, con los conocimientos que usted puede haber atesorado de mis escritos, con algo de magia de regiones inexploradas y plagadas de seres de fantasía.

Mi cariño Pepet querido y un abrazo inmenso desde su tierra lejana, con mis mejores deseos en este año que comienza.

 
At 5:13 PM, Blogger Myk... said...

OoOooh excelente texto, eres definitivamnte un escritor furtivo, de esos k se esconden en el anonimato, tienes toda la pasta.

un abrazo y feliz año nuevo.

 
At 1:15 AM, Blogger Pepet el Anacoreta said...

Muchas gracias por todos sus comentarios y los saludos de año nuevo.
La belleza efectivamente puede perdernos y es capaz de generar muchas pérdidas a nuestro alrededor cuando deseamos conseguirla a cualquier costo. No por nada miles fueron a una guerra tan sólo por el rostro de Helena y crearon un mito con su sangre y sus muertes.
Pensaré en algo para Kiantei y ya les contaré lo bien que estuvo el año nuevo en Asturias.

 
At 8:16 AM, Blogger pao-x- said...

La belleza es mortífera... pero todos sabemos que vamos a morir.

Quién no se conmueve ante tales demostraciones de belleza... en toda la simetría habida y por haber?

 
At 4:59 PM, Blogger Carolonline said...

PEPET
Donde te escribo,grax

 

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