Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Tuesday, October 18, 2005

Lisboa del desasosiego


Bajé al puerto desde Alfama luego de una noche de amor y de fados en mi amada Lisboa.
Siempre fui un hombre gris que hacía bien su trabajo de contador en una oficina de Providencia. Trabajaba para una empresa de turismo y veía hordas de gente que paseaban por el mundo mientras yo desde mi departamento en Avenida España me desplazaba como mucho a mi trabajo. Mi aspecto físico esmirriado poco me ayudaba a ganar respeto y tal vez esto sumado a una madre sobreprotectora que me hizo los deberes escolares toda la vida, me hicieron transformarme en el personaje tímido que era hasta hace una semana.
Siempre fui lo que se podría llamar un perdedor y estuve a la sombra de mis amigos con buenas calificaciones. Tan sólo durante la adolescencia me sentí mejor que ellos, algunos sábados de verano, cuando usaba un par de jeans Levis y unas zapatillas Nike. Pero la ropa pasó de moda y yo con ella. También en los locales de videos y flippers de Blanco Encalada y Almirante Latorre era una dios para pequeños pobres que me veían poner fichas y fichas y jugar con relativa habilidad.
Me quedé con mi novia del barrio y cuando ella me dejó a los 18 años no volví a encontrar otra nunca más. Dejé de ser un chico simpático de 15 en quien fijarse por su simpatía y por tener amigos entretenidos y me transformé en la presencia oscura del fracaso aceptado a temprana edad.
En la universidad seguí los pasos de mi padre contador y esto términó de alejarme de mis antiguos amigos quienes se fueron casando y volviendo exitosos en sus profesiones más atractivas socialmente.
Ya no participaba de reuniones sociales porque seguía hablando de mi grupo de amigos de 15 años, que se juntaba en una terraza perdida en Domeyko con avenida República. Porque allí se quedó mi felicidad, los besos a una mujer y la consideración social. Así acumulé inviernos y vacaciones junto a mis padres donde todo eran dias iguales y muebles antiguos que se hacían viejos con nosotros. Hasta mi hermana que era francamente fea y poco agradable pudo huír de casa embarazada de un pelafustán que, al menos, le regaló alas para viajar fuera del barrio.
Decidí un día ir a un gimnasio, era el día de mi cumpleaños y me hice este regalo que según creí mejoraría mi aspecto pese a mi 1,63 de estatura. Al cabo de 3 meses mi entrenador me envió a un médico para ver el porqué de mi delgadez e incapacidad de engrosar. Ahí descubrí que tampoco podía esconderme tras una enfermedad pues resulté ser sano y tan sólo genéticamente flaco. Al volver miré a mis padres y vi que era igual a ellos y sentí un odio inmenso hacia sus personas, cuidados y consejos.
Para mi cumpleaños me llegó un libro enviado por mi antiguo amigo Pepet desde España, se trataba de "El libro del desasosiego" de Fernando Pessoa y lo comencé a leer luego de dejar el gimnasio. La letra maravillosa de este hombre que escribía como un heterónimo llamado Bernardo Soares me generó una inquietud enorme por viajar y vivir de una manera diferente. Así decidí vender algunas pertenencias y sacar el dinero que mis padres me habían obligado a ahorrar desde mi adolescencia.
Con lo que junté partí, sin decir nada a nadie, rumbo a Lisboa la ciudad de Pessoa o Soares y comenzó el cambio que me ha llevado a los sucesos de la última semana.
En Lisboa decidí volver a calzarme mis zapatillas y mis jeans olvidando mi traje azul y zapatos marrón del trabajo.
Recorrí los lugares turísticos el primer día disfrutando del barrio de Belem y el castillo Sao Jorge, del palacio de Ajuda, la Sé principal y el barrio del Baixa. El segundo día dormí hasta tarde y después me fui al puerto donde pasé por varios bares probando los vinos de Madeira y Oporto. De madrugada y con un ánimo hipomaníaco salí hablándole a la gente por la calle hasta que me encontré con un grupo de borrachos del puerto a quienes les parecí demasiado desafiante hablando en español tan fuerte por un barrio de marinos portugueses. Me demoré segundos en tener a uno mostrándome un cuchillo y yo diciéndole que viniera a matarme. Uno de los borrachos me tiró un cuchillo pequeño para intentar emparejar las cosas y aún no entiendo en medio de la nebulosa de alcohol y bruma como dejé mal herido a ese hombre y al resto mirándome con un respeto que nunca antes conocí.
Al día siguiente comencé a frecuentar las tabernas donde se cantaba fado en el barrio de Alfama y me solacé con las canciones que hablaban de saudade y amores no correspondidos. Decidí comprarme un cuchillo por si encontraba nuevos peligros y con una prostituta portuguesa cuya familia venía de Angola perdí la virginidad con furia en mi tercera noche. Los días siguientes fueron de fado, vino del Douro y comida portuguesa y por primera vez en mucho tiempo conquisté a una mujer que me dió el primer beso en los últimos 15 años.
Bajé hace dos días al puerto a buscar con quien enfrascarme en una pelea y tras mucha sangre me fuí corriendo como un loco huyendo de 5 tipos que quedaron bastante mal con mi cuchillo portugués.
Hoy casi sin dinero bajo desde las Janelas Verdes cantando:
"Lisboa é sempre Lisboa, dos becos y das vielas y las cazinhas singelas da Alfama y da Madragoa"
Luego de una noche de fados y de mi amor la lisboeta que besa con pasión, bajo al puerto a sabiendas que será el último día de mi viaje. Ya no hay rabia ni temor y me reencuentro con los cinco hombres de la otra noche. Veo las cicatrices que les dejé y los cinco desenfundan sus cuchillos. Pienso en Soares, en Pessoa y en mí mismo. Me miran con respeto, mi mujer se preocupa de mi suerte y grita ante mi primera herida, mi sangre con restos de vino portugués se riega por Lisboa y yo sé que soy un hombre por primera vez en esta vida y ya no hay desasosiego.

11 Comments:

At 4:13 PM, Anonymous Christian said...

Gracias por contar mi historia y darme un final tan honorable.

 
At 8:52 PM, Blogger Pitufina said...

Guau, que historias…..

Es un placer haber caído en este rincón de tanta energía,
en donde tu pluma registra majestuosamente tus ideas

Eres bienvenido en mi oscura morada cuando lo desees,

Abrazos misteriosos….

 
At 4:40 AM, Blogger Lety said...

Vine a su casa invitada por Gala, de Eclécticos. Ella ha colocado una mención de su blog que es de agradecerse. No mintió lo que he leido es muy interesante. Seguiré viniendo para leer sus anteriores post y pondré un link para usted. Felicidades por su interesante idea. Lo saludo cordialmente

 
At 4:43 AM, Blogger indianguman said...

Me la devoré rápidamente, está buenísima.

El personaje es muy dulce.

 
At 10:31 AM, Blogger Chirimoya_Alegre said...

don anacoreta:
le dejé una misiva grande y sentida (quizás hasta latera) en su e-mail de hotmail. Sea comprensivo conmigo, mire que tengo la piel delgada últimamente.

Su vigía del sur,

Esta.

 
At 12:11 PM, Blogger ETERNO DESPISTE said...

Siempre sorprendes con tus historias, siempre entregas un final ameno y considerado para quienes te lo piden y eso demuestra una gran generosidad y optimismo..tengo una duda!!! cuando escribiras la tuya?

 
At 2:38 PM, Blogger Alvaro y sus desvaríos said...

gracias por tu comentario, trataré de seguir tus recomendaciones literarias
a veces descuido la sana lectura por mis afanes técnicos que me dan de comer pero al alma también hay que alimentarla
creo q muchos nos sentimos como el personaje, por lo menos el final fue digno, ¡¡ hay esperanza¡¡

 
At 4:38 PM, Blogger Pepet el Anacoreta said...

Que puedo decir!!
Nada más que sentirme feliz de tan elogiosos comentarios. Espero seguir agradándolos.
Y si alguien quiere algo especial, bienvenido sea.

 
At 4:39 PM, Blogger Pepet el Anacoreta said...

Ah y mi historia se cuela en cada una de las que escribo.

 
At 8:34 PM, Blogger Lety said...

No merezco pedirlo porque apenas es la segunda vez que vengo ¿pero me haría una historia a mí? También la mía se cuela cuando escribo, por eso le pido, la que no viví. Una mujer aventurera (no de aventuras carnales por favor) corresponsal y fotógrafa, que ha viajado por todo el mundo y vive feliz su edad.

 
At 8:34 PM, Blogger Lety said...

Ay Perdón, ni siquiera dije por favor, tampoco gracias y no soy así, lo que pasa es que mi escapista me dominaba y envié en automático para no borrar.

 

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