Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Saturday, October 29, 2005

Largo me lo fiáis


Cuan extraño es sentir que en Sevilla el verano existe aún mientras todo se vuelve gris de Castilla hacia el norte.
En el barrio de Santa Cruz me aproximé a una hostería en la plaza de los Venerables y descubrí que se trataba de la Hostería del Laurel, famosa en la literatura sevillana por los lances en ella acaecidos. Las paredes blancas y los zócalos y molduras de la fachada pintados de amarillo me hacían sentir perdido como en siglo XVI y tan sólo esperaba ver aparecer a alguna dama por los balcones enrejados de hierro negro y cortejarla como sólo en Sevilla (quizás en Verona también) se puede. Pero para eso debía olvidar por escasas horas o días a la que me entregaba su cuerpo y alma unos kilómetros más al norte...y eso sería muy malo.
La tarde se fue en una visita al Alcázar donde pude ver la sangre de don Fadrique. Cuenta la leyenda que vino don Pedro I el cruel de Castilla a ajustar cuentas con su hermano bastardo, don Fadrique, quien le disputaba el trono. El cruce de los aceros fue tan intenso que la sangre bañó la habitación y hasta hoy puede verse.
Tras esta visita en medio de yeserías mudéjares hechas por artesanos musulmanes del siglo XII me fuí caminando hasta la plaza de España y pasé por una copa a un pequeño bar llamado Chile por encontrarse en la calle que lleva el nombre de nuestro país.
La tarde caía y de pronto visualicé una hermosa mujer con aspecto de turista que intentaba preguntar en un inglés con acento germánico, usando un enorme mapa plegable, donde se encontraba la Torre de Oro. Un sevillano intentaba usar su mejor inglés tipo "me Tarzan, tu Jane" pero la cosa iba mal. Me acerqué a la alta y rubia mujer que vestía ropa inusualmente veraniega aún para Sevilla. Supe que era una alemana de Leipzig que paseaba por las tierras cálidas de Europa y me ofrecí a llevarla a la Torre de Oro. Los alemanes con 20º ya se meten a las fuentes y para ella esto de tener 27-28º en la ciudad más colorida de España era motivo para andar con poca ropa. Mientras conversaba animadamente yo le hacía toda suerte de sonrisas y gestos a los cuales los alemanes no están acostumbrados como acercarme más de lo que un alemán habitualmente soporta y poner mi mano en su espalda al indicarle algo.
La alemanita resultó ser más simpática de lo que esperaba, me dijo que estaba de vacaciones y que le encantaba conocer gente distinta, que quería conocer más a los españoles y desgraciadamente pocos le habían hablado pues ella sólo hablaba inglés aparte de su lengua natal.
Con un metro ochenta, cabellos rubios, ojos claros y cara evidentemente alemana yo caminaba y era observado por los españolitos que paseaban por la tarde andaluza y las gitanas le ofrecían a ella y no a mí ramitas de romero para tentarla a saber su futuro. Futuro que yo deseaba ya escribir con mi propia pluma.
Yo miraba sus formas rotundas en ese cuerpo grande que debía abrazar con fuerza y decisión según la imaginaba sobre una cama. Caderas amplias y busto desarrollado más de lo normal para las europeas promedio me hacían interesarme cada vez más en ver que podía salir de todo esto. Por lo pronto ya era entretenido y de vez en cuando me venían ráfagas de recuerdo de mi amor en tierras castellanas.
Cuando supo que estudiaba literatura me entusiasmó con varias preguntas de Tirso de Molina, Cervantes, Quevedo y especialmente de Zorrila y su don Juan. Me dió a entender que le parecía apasionante eso de un sevillano conquistando a todas la mujeres que se ponían por delante y que un amante así era improbable en la literatura germana. De pronto me preguntó de que parte de España era yo y viendo su incapacidad para reconocer acentos sin ninguna vergüenza me hice pasar por sevillano. Entonces me abrazó y me dijo que siempre quiso sentir el abrazo de un sevillano y la verdad que a esas alturas la fidelidad comenzaba a flaquear frente a la gran cantidad de piel blanca teutónica que imaginaba a mi lado esa noche.
Recordé eso del "largo me lo fiáis" de Don Juan Tenorio y sin pensar más me la llevé a la calle Betis donde luego de pasear por Triana, sus calles estrechas, las teterías marroquíes de moda y las casas con imágenes de las Vírgenes de Triana y la sempiterna Macarena, nos fuimos a beber en los bares del otro lado del puente. Nos reímos con estúpidos chistes que le contaba y entre bar y bar, entre jerez y manzanilla de Sanlúcar, el alcohol volvió cada vez más risueña a mi germana nueva amiga.
Cada vez me parecía mejor en cuanto a ser menos fría que la primera impresión con su mapa y mucha seriedad preguntando como llegar al monumento árabe. Sentados en una terraza de la calle Betis, bajo una noche cálida empezaba a sonar música electrónica y se dió cuenta como miraba su escote. Me preguntó si ella me gustaba. Respondí que me encantaba y sin tener que hacer ningún esfuerzo se acercó a mí y comenzó a besarme inspirada por el Guadalquivir, la Torre de Oro y la Giralda de fondo. Ya había pecado de pensamiento, palabra y ahora de obra, en conclusión había que completar el pecado para que valiera la pena la próxima confesión que debía ser en esta ciudad antes de volver, como todo un buen caballero que visita estas tierras de tanta devoción.
Bailamos y me hizo saber que era un pequeño sueño esto de vivir algo así con un sevillano, que siempre estuvo en su imaginación desde que leyó Don Juan en su adolescencia. Partimos a un antro donde se bailaba desde flamenco hasta reggaeton y eso terminó de encender la noche.
Un pequeño detalle me hizo tener un momento de lucidez y recordar que alguien me esperaba con amor un poco más al norte. Descubrí que mi alemana no se depilaba como muchas mujeres de su país. Entonces pensé que debía ser fiel y despedirme de ella, recordé todas las críticas que le hacen las españolas a las alemanas por sucias y desarregladas, pensé que estaba traicionando el amor de alguien que confiaba en mí.
Ella me dijo que quería que terminaramos la noche en su hotel: La Hosteria del Laurel. Los pensamientos de rechazo y de fidelidad terminaron ya ante la novedad de mi primera alemana en la cama y recordé la ópera de Mozart, Don Giovanni : "In Italia 650, in Almagna 331, cento en Francia, en Turquía 91, ma in Spagna son ia mille tre". Así que como locos fuimos riéndonos, besándonos y tocándonos por las calles del burlador y el barbero.
Al llegar a la Hostería pregunté como don Juan al de la puerta: "¿La Hostería del Laurel?" a lo cual me respondió como en el clásico ya sabiendo su oficio: "En ella estáis, caballero". Ella sonrió al igual que el portero como si ambos supieran de antemano lo que pasaría y me llevó al segundo piso que daba a un balcón.
La noche fue larga y placentera, ella hacía más de lo que imaginaba que haría y yo anotaba a mi prontuario una nueva nacionalidad. No tuve inconvenientes con su inexistente costumbre depilatoria y la verdad es que ni el celo depilatorio ni el remordimiento han sido nunca mis sentimientos más presentes.
Ella terminó tan exhausta como yo y el alcohol que fue en gran cantidad terminó haciendo su efecto, pese a que era una mujer grande. Miré sus formas que levantaban la sábana mientras dormía y la encontré hermosa como a casi todas las mujeres que acaban de hacer el amor.
A las 6:30 de la mañana desaparecí sin tener que descolgarme por el balcón ni nada parecido, para que ella supiera que su sueño era completo, que la había abandonado como correspondía a lo que ella buscaba en la noche sevillana. Un burlador de verdad. El portero me dió una última sonrisa y yo agradecí con una reverencia antes de partir.
Preferí hacer mi confesión dominical en la basílica de la Macarena, tan gitana y tan católica, pues le dije que iría a la catedral al día siguiente y hubiera sido terrible encontrármela, tener que volver a usar el acento "andalú" y tener que explicar cosas inexplicables. Hoy ya puedo morir tranquilo y en paz con el Altísimo tras una confesión con un cura que entendía de la debilidad de la carne y me hizo rezar bastante poco, incluso se mostró divertido por mi historia de falso sevillano, burlador que hizo bien poco y que al final cumplió un sueño de la adolescencia de una "guiri" como le llaman a los turistas por aquí. Es tan bueno que los curas sean hombres, si fueran mujeres nos harían hacer penitencia pública como en el medioevo.
Ahora me toca volver a casa, con la conciencia limpia de haber confesado mis pecados. Volver al frío que se instaló en Madrid, jurar que he sido célibe en estos 4 días y que sólo pensaba en mi amor, mi castellana de sabor a chocolate caliente.

11 Comments:

At 3:40 PM, Anonymous Liu Chang said...

Ahhh! que excelente carne alemana para un chileno. Nada como gritar viva Chile sobre territorio extranjero.

 
At 1:03 AM, Blogger Verónica Reyes Serra said...

Tienes una muy buena pluma. Sigue escribiendo así...

Saludos por montones!

 
At 2:15 AM, Anonymous Anonymous said...

Anacoreta,
...este es mi Pepet, carajo!
algo Don Juan, y muy bueno Kavafis por Itaca.

Hasta pronto y salud.

 
At 4:01 PM, Blogger Una sombra said...

Da gusto navegar por tu frases.

 
At 6:31 PM, Blogger Andres Waissbluth said...

La esperanza es lo 'ultimo que se pierde.

 
At 9:29 PM, Anonymous Cristal said...

¡Que precioso escrito!
Un abrazo desde México

 
At 11:27 AM, Blogger indianguman said...

ah, no, pero es que todos los hombre son iguales!!!
qué quiere que le diga, ojalá que sea ficción no más, por el bien de su alma, mire que en mi concepción new age la confesión no sirve.

Pero sabrosa historia, llena de detalles, humor,entretenida, bien escrita. En fin, un placer leer.

Saludillos

 
At 12:53 PM, Blogger Chirimoya_Alegre said...

Has vuelto Pepet, veo que brillas en gloria y majestad, estás revolcándote en tu tinta como un voluptuoso calamar: encantador, manipulador, un verdadero hijoputa al cual deberían prohibir por adictivo y homicida..No puedo odiarte. Es más, me encantaría estar en tu juego. Creo que a eso le llaman "placer culpable".

Te mando besos como latigazos ardientes. Espero que te duelan y que te gusten.

Tuya,
F.

 
At 10:32 PM, Anonymous calen said...

Hola no seremos tu chirimoya alegre
pero si quieres un bueno navegado calientito..........aqui estamos visitandote para agradecer vuestro fino y exquisito comentario en nuestro blog.
Ahora nos dedicamos a conquistar a todos nuestros buenos lectores y como ves hemos venido personalmente.
Afectuosamente Calen y Tona

 
At 10:32 PM, Anonymous calen said...

Hola no seremos tu chirimoya alegre
pero si quieres un bueno navegado calientito..........aqui estamos visitandote para agradecer vuestro fino y exquisito comentario en nuestro blog.
Ahora nos dedicamos a conquistar a todos nuestros buenos lectores y como ves hemos venido personalmente.
Afectuosamente Calen y Tona

 
At 6:06 PM, Blogger Pepet el Anacoreta said...

Queridos amigos:
Gracias por la recepción.
La generosidad femenina siempre para mí ha sido un misterio insondable, a veces te lo dan todo por nada y otras hacen funcionar el gotario del cariño.
Hacía dias que estaba sin portarme mal y ya me sentía incómodo, como esos niños que se sienten mal al darse cuanta que le están haciendo caso a papá.
Hoy me falta un poco el ánimo pues Andalucía cansó mi cuerpo alejó a Morfeo.
Necesito un chocolate caliente o un café con cognac.

 

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