Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Friday, October 28, 2005

Kavafis llega a Itaca.


Estragado, Constantino camina por la vieja calleja de Alejandría. Como buen griego debía hacer un viaje siendo un hombre, pero para él los viajes sólo fueron de niño trasladándose desde la antigua Constantinopla a Egipto.
Vive en la tierra de los Ptolomeos, esos faraones de origen griego que adoptaron el ceremonial egipcio y que erigieron la más esplendorosa ciudad del Mediterráneo. En las pupilas de Costantino, si miras bien, podrás ver el faro y la biblioteca y en las líneas de sus manos podrás recorrer las rutas marítimas de Ulises de regreso a Itaca.
Todos los hombres buscamos nuestra Itaca natal donde nos espera la mujer fiel y el hijo que busca eternamente al padre. Pero no hay que olvidar que la parte más larga de la vida es el viaje y de éste depende lo que serás:

"Cuando salgas en el viaje hacia Itaca
desea que el camino sea largo
pleno de aveturas, pleno de conocimientos"

Constantino hubiera podido trabajar en altos puestos directivos de empresas inglesas, pero ha preferido trabajar en un lugar humilde como un funcionario público mediocre, porque no está dispuesto a explotar a los suyos. Vivir en el la Alejandría de finales del siglo XIX es tarea compleja y hay que saber mezclar la vida del Islam, con la cultura griega y la economía de las grandes potencias colonialistas Francia e Inglaterra, eso sin hablar de los turcos que desde 1453 amargan la gloria de Bizancio.

"A los Lestrigones y a los cíclopes
al fiero Poseidón no temas
tales cosas en tu ruta nunca hallarás
si elevado se mantiene tu pensamiento,
si una selecta emoción tu espíritu y tu cuerpo embargan"

Probablemente lo más difícil es convivir con uno mismo y saber que hay limitaciones y temores dentro de ti, que son esas cosas las que pueden hundir tu barco en el viaje vital de cada hombre.

"A los Lestrigones y a los cíclopes
al feroz Poseidón no encontrarás
si dentro de tu alma no los llevas
si tu alma no los yergue delante de ti"

Constantino se mueve por un mundo amenazante. Tiene un aspecto muy poco llamativo y esa su coraza para nadie sepa que dentro de él palpita la voluptuosidad más enorme. Por sus venas corre la sangre del amor griego y oculta su vida privada mientras tiene cientos de poemas que hablan de piel, perfumes, juventud, belleza y deseo. En su mocedad frecuentó tabernas donde pudo conocer el roce de un cuerpo firme y la conquista de una voz hermosa. En la madurez siguió en secreto buscando lugares donde tener amantes furtivos y noches placenteras. Sus palabras de vejez reflejan la experiencia sensorial, el goce del tacto, el gusto y el olfato. El placer de admirar la belleza en todas partes como sólo un griego puede hacerlo:

"Detente en mercados fenicios
y adquiere las bellas mercancías:
ámbares y ébanos, marfiles y corales
y perfumes voluptuosos
cuanto más puedas perfumes voluptuosos"

Alejandría le permite ver las imágenes de jóvenes marinos que ríen y viven su vida como si fuera el último día y él a veces en el cementerio de la ciudad recorre las tumbas de aquellos que han muerto jóvenes para hacerles epitafios en papel. Así se suceden Amón, Lisias el Gramático y Yasís, un hombre que bebió de la copa de Hedoné hasta el ultimo sorbo.

"Aquí yazgo; Yasís.
De esta grande ciudad por la hermosura el efebo más famoso.
Sabios profundos me admiraron; y también el pueblo superficial, sencillo.
Los excesos me acabaron, me dieron muerte.
Viajero, si eres alejandrino, no has de criticar.
Tú conoces el ímpetu de la vida nuestra:
qué ardor posee, qué voluptuosidad excelsa"

Hay que ser un alejandrino para saber como vivir en límite de la vida o al menos hay que ser adoptado por la ciudad y portarse con valentía frente al desastre. La destrucción es una parte del ciclo vital de todo heleno, saben que está próxima en todo momento y que un hombre se queda mirando el desastre y lo desafía cuando ha conocido el placer. Es la imagen de Odiseo movido por los vientos y del Seléucida ante las legiones que destruyen todo. El ícono del hijo adoptivo predilecto, Antonio, sabiendo que en Accio se ha perdido todo y que el dios del vino Dionisios deja Alejandría como presagio de la destrucción, se da al placer y al desenfreno con Cleopatra sin dejar la ciudad que le ha mostrado el viaje.

"Cuando de repente, a medianoche, se escuche pasar una comparsa invisible
con músicas maravillosas, con vocerío-
tu suerte que ya declina, tus obras que fracasaron,
los planes de tu vida que resultaron todos ilusiones, no llores inútilmente.
Como preparado desde tiempo atrás,
como valiente, di adiós a Alejandría que se aleja.
Sobre todo no te engañes, no digas que fue un sueño, que se engañó tu oído:
no aceptes tales vanas esperanzas.
Como preparado desde tiempo atrás, como valiente,
como te corresponde a ti que de tal ciudad fuiste digno,
acércate resueltamente a la ventana,
y escucha con emoción,
mas no con los ruegos y lamentos de los cobardes,
como último placer los sones, los maravillosos instrumentos del cortejo misterioso,
y dile adiós, a la Alejandría que pierdes"

Cuando ha llegado a viejo Constantino juega con su Komboloi y la gente se acerca a los cafés para conversar con él. Entonces se da cuenta que su poesía ha quedado en la juventud y que el viaje hacia Itaca continúa. El deseo sigue viajando junto a él. En la vejez la memoria se vuelve lenta para lo nuevo y generosa con el pasado remoto:

"Vuelve a menudo y tómame, amada sensación,
vuelve y tómame
cuando del cuerpo la memoria se despierta,
y un antiguo deseo vuelve a pasar por la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan
y las manos sienten como que tocan otra vez.
Vuelve a menudo y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan..."

Jamás se atreve a publicar un libro y sus poemas viajan de mano en mano en pequeños panfletos de corte libertario que anuncian que Grecia se liberará del yugo turco. El viaje de Costantino llega a su fin en 1933. Alejandría, sus dioses y héroes llegan a puerto. La ciudad en la cual muchos buscan la tumba de Alejandro Magno parece hoy pobre y menos agraciada que sus competidoras del Mar Mediterráneo sin embargo no hay que engañarse por las apariencias y con sabiduria se deben descubrir los tesoros de Constantino Kavafis.

"Siempre en tu pensamiento ten a Itaca.
Llegar hasta allí es tu destino.
Pero no apures tu viaje en absoluto.
Mejor que muchos años dure:
y viejo ya ancles en la isla, rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Itaca.
Itaca te dio el bello viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Otras cosas no tiene ya que darte.
Y si pobre la encuentras, Itaca no te ha engañado.
Sabio así como llegaste a ser,
con experiencia tanta,
ya habrás comprendido las Itacas qué es lo que significan."

http://www.poeticas.com.ar/Biblioteca/Cien_poemas/cienpoemasindice.html

7 Comments:

At 12:31 PM, Anonymous Carla C. said...

Bellísimo post, tanta poesía me provoca deseo y amor.

 
At 12:42 PM, Anonymous Leandro said...

Kavafis es capaz de dar esa imagen de decadencia y belleza que se mezcla para generar angustia e interés.
Su poesía y los intertextos son inquietantes

 
At 4:00 PM, Anonymous bai said...

Kavafis e Itaca, la bella Itaca: hallar el destino y no perderlo aunque se tenga que dejar marchar a quienes encontramos en el camino pues es largo el viaje y hay que dejarse tomar y amar, reconocer los logros y seguir y alegrarse. Lo musicaron magistralmente también. Un abrazo de mar.

 
At 11:32 AM, Blogger Chica Pánica said...

que buen aporte!

aqui se refieren a ambos...aqui en los post...y ambos son dignos de postearse!

 
At 1:41 PM, Blogger Lety said...

Esa posibilidad de la memoria lenta y generosa empiezo a descubrirla a mis casi sesenta. Gocé de esta lectura de Kadafis y de mi propia Itaca. Gracias también por el link y mis saludos

 
At 12:56 PM, Blogger Chirimoya_Alegre said...

Oh Dios Pepet!
Itaca...
la bella antípoda.
Algún día desempolvaré mi barca para ir en pos de mi Itaca en sueños.
Precioso post..te extrañaba (te odio por eso)

 
At 3:13 PM, Anonymous angel said...

He seguido contigo el viaje a Ítaca que propone Cavafis y al que le has dado un sentido tan lúdico y diverso como el que nace de la poesía y, en este caso, del poema. Gracias por ello. Pasaré a visitarte, no por azar, como en esta ocasión me ha sucedido.
Saludos,
angel

 

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