Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Thursday, October 20, 2005

Déjeneur parisien.


Nicolas d'Orange era un alsaciano que lo tenía casi todo en la vida: la seguridad de un estado que velaba por él, una profesión reconocida como la arquitectura y una familia normal. Había tenido varias novias pero todas ellas le provocaban un vacío enorme pasado un tiempo y ya su padre sospechaba de su sexualidad. Su deseo era encontrar una mujer que lo hiciera soñar en un futuro con conversaciones largas y una cama caliente, en nuevos proyectos arquitectónicos lejos de Estrasburgo, pero por sobre todo que lo mimara en medio de su vida fría en el norte de Europa.
Como muchos alsacianos llevaba una vida ordenada, más alemana que francesa y con un dejo de vergüenza reconocía que disfrutaba más de Berlín que de París. En el Love Parade fue la primera vez que tuvo la extraña sensación de sentirse seguro en el mundo. Fue frente a la puerta de Brandeburgo cuando se mezclaba la música electrónica con algo que parecía un concierto de Bach. Era una sensación rara en la boca, un sabor nuevo, muy dulce y luego paz e inconciencia en medio de la música. La visión de una mujer hermosa y al final la realidad de nuevo. Sus médicos lo estudiaron como una epilepsia provocada por las luces y el ambiente pero, aparte de explicarle como usar clobazam de 20 mg., no hubo más razones.
Así, Nicolas soñaba con volver a esa paz y la pudo sentir otra vez segundos antes de volver en sí. Había tomado tanto clobazam como encontró en casa. Y otra vez ese sabor en la boca: dulce e irreconocible. Esta vez se negó a psiquiatras y neurólogos.
Decidió trasladarse a París pero allí seguía viviendo como antes comiendo papas con repollo en vez de fois gras y bebiendo Gewürztraminer en vez de vinos del Medoc o Bourgogne.

Francisca soñaba con volver a Europa. Su llegada a Chile después de vivir lejos de todo, significó el calor de la familia, el reencuentro con el origen; pero asimismo una extraña incomodidad por salir; por alejarse nuevamente de este mundo querendón y conocido y volver a recorrer las frías tardes de café y la música extraordinaria de los bares parisinos en las madrugadas.
La lejanía le enseñó a sobrevivir para cumplir sus deseos. Le mostró el amor de gente que baila mal y tiene un humor lento. La transformó en un personaje distinto del resto y de esta forma la hizo única y plena; individual y autosuficiente.
Chile le entregaba amor y una vida dulce pero sin esas aristas ácidas de la aventura en Europa.
Se sentía ahogada en el sur del mundo. Era tan extraño haber deseado tantas veces volver y vivir como una chilena en su propio terruño y al final desear escapar nuevamente...y lo hizo.

Nicolas d'Orange caminaba cerca de la Opera Garnier hacia Les Galeries Lafayette cuando pasó la mujer de las visiones por su lado. Cambió de rumbo tomando la calle Gluck y miró brillar, sobre la dorada arpa de Apolo, al sol parisino antes de sumergirse tras ella en el metro.
No se atrevió a hablarle y cuando ella se bajó en la estación Châtelet creyó que en medio de cintas transportadoras, músicos ambulantes y parisinos apáticos la perdería para siempre; pero la pudo encontrar saliendo de la estación rumbo a la Rive Gauche.
Ella se movía con lentitud inusual para el mediodía de la ciudad luz. Miraba las casas donde vivieron personajes tan distintos como Voltaire, Nureyev u Oscar Wilde. Se detenía en pequeños kioskos de vendedores de libros antiguos y generaba una atmósfera de parsimonia a su alrededor, diferente de los turistas y los transeúntes. La siguió más allá de la Conciergerie y caminó hacia la Universidad hasta llegar a los jardines de Luxembourg para observarla desde lejos. Ella se divertía con los niños y sus barquitos en la gran fuente de patos.

Francisca se sentó en una banca de los jardines y trataba de entender a una madre de acento marsellés que retaba a un niño con un barquito en la mano. Estaba cansada y tan sólo llevaba tres días en la ciudad. Revisó sus bolsillos y pensó que tendría que vivir de ilegal en 86 dias más al mirar su pasaporte. No tenía mucho dinero y la ciudad más cara de Francia no ayudaba a los aventureros.
Disfrutó pensando en volver a recorrer Montmartre y les Champs-Elysées y se acomodó para comer la fruta que ilegalmente ingresó a la Unión Europea.

Nicolas finalmente la abordó y le dijo que había soñado con ella en Berlin y en su lecho de despedida. Ella lo miró como si se tratase de un loco pero algo en ese hombre de aspecto germánico y cara cansada le hizo escucharlo. Tenía todo el tiempo del mundo y nada que perder.
Él miró extrañado el objeto verdoso que tenía en las manos y ella le ofreció un trozo.
-¿Quieres chirimoya?-
-¿Qué es eso?-
- Es mi fruta favorita. En Chile se dan las mejores del mundo y son dulces y gratas. En mi país me decían que yo era como una de estas frutas.-
Nicolás reconoció el sabor que buscaba hacía años, la dulzura en la boca que sintió frente a la puerta de Brandeburgo. Supo que nada podría separarlo de esa mujer independiente de quien fuera y de donde viniera.
-¿Cómo te llamas?-
-Francisca ¿y tú?-
-Nicolas d'Orange-
-Parece un nombre de aristócrata.-
-Pero no lo es. En español es como "de Naranja".-
Lo miró como entendiendo que algo pasaría de ahí en adelante y con una sonrisa que iluminaría todas las futuras tardes de él, le dijo:
-Nicolas, te enseñaré que es una Chirimoya Alegre.-

14 Comments:

At 5:55 PM, Blogger Pancho said...

wen cuento! me gustó.

 
At 6:14 PM, Blogger Chirimoya_Alegre said...

Oh Pepet...que puedo decirte.
Quizás es de "esas" situaciones donde es mejor el silencio para agradecer profundamente con los ojos. El amor es el silencio más fino, ahora ya lo sabes...
Qué decir! no solo es el recuerdo de esos lugares maravillosos que has nombrado (sobretodo el jardín de Luxemburgo, mi caminata matinal)
y mi corazón batiéndose a mil por los que dejé, por los que tengo, por lo comido y lo bailado en un tiempo espectacular...es también por lo bello que es estar aquí para poder recordar, para juntar ganas, para agradecer cada día la fortuna y el milagro de estar donde estoy y de haber recorrido esos lugares que me entregaron lo mejor de sí..
Que dulce relato Pepet, muy dulce de verdad. Estoy en un estado de nostalgia muy potente pero super feliz al mismo tiempo. Me encabrito fácil, ya lo sabes...y se agradecer, sinceramente, los regalos que me dan vuelta la piel.
El tuyo fue uno de ellos.

Mil gracias desde el centro de esta Chirimoya que ahora brilla con luz propia.

Besos enormes..
¿me ves desde allá?

F.

 
At 7:19 PM, Blogger Pato said...

Muy buena historia Pepet. Te felicito!

 
At 8:25 PM, Blogger Chirimoya_Alegre said...

y te he dejado mi propio regalo

 
At 2:52 AM, Anonymous Anonymous said...

Interesante historia, sr. Anacoreta.
Tiene un final dulzón y romanticón, pero de seguro es por la petición hecha.
Espero volver a ver esas cosas crueles que tan bien escribes.
Mira que de Corín Tellado no te veo.
Saludos.

 
At 2:57 AM, Anonymous Anonymous said...

Interesante historia, sr. Anacoreta.
Tiene un final dulzón y romanticón, pero de seguro es por la petición hecha.
Espero volver a ver esas cosas crueles que tan bien escribes.
Mira que de Corín Tellado no te veo.
Saludos.

 
At 6:39 AM, Blogger kiantei Castor said...

Exquisito texto amigo. Recorrí sus postales europeas con aroma a primavera y gocé su humor y su prosa.

Supongo que mediando nuestra buenaGala es que usted cayó por los patios de La Casa del Castor.

Gracias a ella tuve la suerte de conocerte.

Me han contado de sus historias, ya sabe como se corre rápido la voz entre los bloggers (imposible mantener un secreto)

Por ahora, no le pediré nada para mí, me daría algo de pudor siendo esta la primera visita que le hago.

Pero para empezar a conocernos, y ya que usted me preguntó si tengo más textos del profesor aquel, le dejo uno de regaol, que venía también junto a la declaración a Andrómeda.
Como me lo pidió, se lo regalo:

"¿En qué lugar se viste tu mirada?
¿Se viste de piedad infinita de cordillera celeste?
¿O se pinta con lápices prehispánicos de los hijos del sol?
Ayúdame, Cenicienta a descifrar este acertijo de cocodrilo,
de cara Rey,
princesa de cara de luna pálida,
y acuna una canción en mis paisajes de silencio..."

Amigo, espero que te guste, como ahora es tuyo, lo puedes usar cuando desees.

Nos leemos.

 
At 6:49 AM, Blogger Una sombra said...

Una de las historias mas inocentes y hermosas que he leído los últimos días.

 
At 10:55 AM, Blogger Sanbahilandor said...

Deliciosa la chirimoya alegre. Aunque yo le habría agregado un poco de "malicia"...

saludos Pepet

 
At 10:26 AM, Blogger indianguman said...

Maravilloso. Me siento algo identificada con la protagonista, también he desarrollado una mirada generosa hacia los malor bailarines de lento humor. Esconden dulzuras insospechadas. como las del hombre de tu historia. Bien por ellos, me fascina como escribes.

Saludos!

 
At 11:26 AM, Blogger RoccØ said...

Me encantó tu cuento. Felicitaciones. Gracias por leerme y por tu comentario. Saludos, Adios.

 
At 6:26 AM, Blogger ETERNO DESPISTE said...

qUE ROMANTICO!!!!BUENA MANERA DE comenzar la Primavera, me encantó, tus descripciones son tan detallistas que ya me imagino ahi, ahi mismo y eso me fascina

 
At 5:39 AM, Blogger racarrás said...

¡¡Eso era!!
Haberlo leido antes.
Entre "chocopandas, piñadobles, moracremas de agua el heladuuu" siempre sera un chirimoya alegre el más refrescante para un verano locomotivo.

 
At 5:01 PM, Anonymous Anonymous said...

Thank you for writing a great blog about tahitian juice. I have been working with a business that is trying to help people who sell tahitian juice so you can be a walking billboard!!

 

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