Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Tuesday, October 04, 2005

Cuestión de Principios. Otro cuento a medida.


Trabajaba en un grupo de música en Curepto allí animábamos matrimonios. A mi nunca me gustó tocar guarachas en los matrimonios, son tan antiestéticas y ver a los huasos bailar ese baile es un espectáculo horrible. A mí me gustaba tocar rancheras que es lo que mi abuela y mi madre escucharon siempre. La gente se anima con las rancheras y baila cerca uno de otro algo rápido y entretenido. Las rancheras además se adaptan bien al hombre de campo y aunque algunos me digan que la cueca es el único baile que le va a un huaso y una china, yo le ofrezco a cualquiera ver la belleza de una ranchera bien tocada y bailada.
Para aprender a tocar acordeón mi madre me mandó a Talca eso fue después que me echaran del colegio, según ellos yo no era muy hombrecito y me gustaba mucho más la música que el rodeo y eso era raro. Mi madre en cambio siempre me ha dicho que yo soy el hombre de la casa aunque a mi no me guste ir al campo y tampoco me atraigan mucho las chiquillas del pueblo. Cuando nací mi padre nos abandonó y me obligó a ser conocido como el "guacho", Luchito el guacho llegado al colegio. El viejo tocaba el acordeón y dejó el instrumento en la casa la noche que escapó del pueblo para no hacerse cargo de su "domingo 7".
Yo empecé como autodidacta y el profesor de básica que sabía de música me enseñaba a tocar el viejo acordeón de mi padre. Todos comentaban que el profesor era medio marica y que me tocaba más de lo que se acostumbra. Pero eso era mentira porque aunque afeminado jamás se aprovechó de un niño.
Así me fui a Talca donde terminé el colegio y aprendí a tocar el acordeón mejor que nadie. Me eduqué todo lo que pude en el mundo ficticio de los estudiantes de música rodeado de gente de dinero y a sabiendas que mi único patrimonio era educarme todo cuanto pudiera. Me iba bien con la música más seria y Piazzola me salía con facilidad aunque no tenía un bandoneón; recorría las teclas y botones con dulzura y habilidad; pero mi origen me traicionaba y me obligaba a tocar mi pasión, las rancheras.
El pianista de la orquesta me miraba mucho en Talca y yo lo encontraba hermoso y perfecto cuando acariciaba sus teclas blancas y negras. Yo no es que me sintiera homosexual sólo me atraía su imagen produciendo belleza. Nunca le hablé porque era de una familia de mucho dinero y quizás no le gustaría ser amigo del guacho de Curepto.
Ahi fue cuando comencé a trabajar en matrimonios, tocaba de todo pero en el enlace de la niña Carmencita Rojas y su novio Pedro Rojas que eran primos, fue cuando toqué mi primera ranchera en público con un éxito inimaginable. Yo miraba a Pedro con su terno azul y se veía lindo bailando mi ranchera con Carmencita.
Pero todo se complicó en la boda de los Jaramillo, cuando empecé a deleitarlos con mi música y uno de ellos se curó y consideró que yo lo miraba demasiado. Era José Jaramillo, el JJ, un hombre bruto pero con un cuerpo proporcionado y fuerte moldeado en la vendimia. Se me acercó y en medio de una jerigonza de insultos se abalanzó sobre mí haciendo que el acordeón que me heredó mi viejo al abandonarme saliera lejos y se dañara mucho.
Lloré toda la noche y aunque me pagaron tres veces lo acordado nada podía cambiar lo ocurrido.
Con todos mis ahorros en la mano partí a Santiago a ver la forma de reparar mi instrumento. Mi madre me dejó en la estación del tren. La abuela lloraba porque yo nunca había salido más allá de Talca.
En Santiago decidí salir a mirar el mundo y fui a un concierto en la Plaza Baquedano, esa noche tocaba mi amigo el pianista de Talca, aquel que se veía hermoso tocando a Brahms.
El concierto fue muy lindo y él no había cambiado en nada su belleza. Su pelo rubio y ahora largo flotaba iluminado y contrastado sobre el piano Blüthner de un negro inmaculado.
Lo esperé a la salida del teatro con cierta vergüenza y cargando mi deteriorado acordeón, no pensé que me reconocería; pero lo hizo.
Me invitó a su casa para recordar viejos tiempos. En su departamento de muebles simples y líneas rectas me preguntó que hacía y yo le conté que me ganaba la vida con el acordeón. Le relaté lo de JJ y entonces me ofreció ayuda para reparar mi instrumento roto. La conversación fue fluída y grata y bebimos mucho recordando la Talca de fines de los 80.
Tras la botella de Whiski y el cuarto martini, él intentó besarme y aunque sentí un cierto placer con sus labios recordé que yo era el hombre de la casa como decía mi madre y que no era que me gustaran los hombres sino la belleza encerrada en ellos.
Lo alejé y le dije que me iba. Él tomo mi acordeón y sacándolo del estuche lo golpeó diciendo: "A mí no me rechaza ningún guacho". Recuerdo poco el resto pero a veces veo como mi acordeón se estrellaba contra su cabeza y su pelo rubio quedaba ensangrentado y él finalmente inmóvil como al terminar sus Brahms.
Ahora los muchachos de aquí me piden tocar alguna cosa los fines de semana. Comencé de abajo y haciéndome amigo de los que mueven sus negocios desde aquí adentro logré hacerme mi espacio y conseguir el mejor acordeón de mi vida. Tengo aún veinte años para perfeccionar mi técnica. A veces mi madre y la abuela vienen a verme y lloran porque el hombre de la casa está encerrado. Repararon el acordeón que dejó mi viejo al abandonarme y dicen que me esperan en el pequeño Curepto.
Me respetan porque maté a un hombre que quería tratarme como un marica. Aquí toco las mejores rancheras y ya todos saben que de guarachas ni hablar. Uno no va a traicionar sus principios por muchas cosas que pasen.

8 Comments:

At 2:14 PM, Blogger ETERNO DESPISTE said...

Me gusto, pero no me mato, si quieres que te sea sincera, pero quien soy yo, para criticarte,amo escribir y amo qeu los demás lo hagan y lo amen ..entonces es complicado, pero bueno fueron muchas ideas, de repente al principio te encontré un poquitín desordenado, hay una idea mas alla dando vueltas pero no estoy segura si es la que tu quieres realmente manifestar..se entiende o te enrede mas´????

 
At 2:19 PM, Blogger ETERNO DESPISTE said...

pepet...hay no se. te deje un comentario mas abajo..sobre mi patio..ese me gusto muchisimo..quizas fui muy dura..no se
por que yo???
te leo ..y por favor no dejes de escribir jamás

 
At 2:37 PM, Blogger Bruj@ said...

Me gustó el relato Pepet... en realidad me sorprendió...
Muy bueno.

 
At 3:04 PM, Blogger racarrás said...

Gracias Pepet por cuento concedido.
Está bueno bueno.
Seguiré leyendote.

chao.

 
At 7:30 PM, Anonymous Andres W said...

El papá de Wilsón Cuturrufo era gendarme. En vista de que le hizo un favor a un preso, éste (que no sé como se llama) le dio agradecido de regalo su acordeón. El gendarme Cuturrufo, hombre diaguita de sensibilidad, pero torpe con las manos, decidió dejarlo botado por ahí en un rincón de la casa. El pequeño Wilson, sin mbargo, se interesó por objeto tan raro y sin que nadie le enseñara, aprendió a tocarlo. Nunca más paró, si bien sus estudios fueron para ser profesor de biología, nunca dejó la música.

Ya viejo, una navidad, decidió poner bajo el pino diversos instrumentos para sus 4 hijos. cada uno cojió el suyo. Cristián no tomó la trompeta, eso lo haría más tarde. Esa noche eligió un bongó.

Me pregunto si aquel preso de curepto que le regaló el acordeón al gendarme Cuturrufo no será el mismisimo asesino de JJ?

 
At 11:47 PM, Blogger Petra said...

Bravo.

Sólo una cosa, referente al título, eso de "a medida", ¿a medida de qué?

cariños. P.

 
At 11:56 PM, Blogger Pepet el Anacoreta said...

Gracias por los comentarios. Los negativos son aun más útiles porque ayudan a mejorar la calidad de los relatos.
A medida es a medida de lo que me piden como idea para escribir.
No sabía lo de Cuturrufo, como es habitual la realidad supera a la ficción.
Un saludo a todos y gracias.

 
At 1:25 AM, Blogger Pepet el Anacoreta said...

Ah se me olvidaba...
Más ideas para este humilde servidor...

 

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