Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Saturday, September 03, 2005


Yo intenté conquistar el Alcázar sagrado como si de eso se tratara mi vida
sin saber que la elección
ya la había hecho el destino cuando mi madre daba a luz.

Estaba en un lugar oscuro entre Capadocia y el Helesponto
un espacio donde se abrió la puerta del Hades y puede ver que mis parientes
se codeaban mejor con los buitres y las cadenas que con Prometeo .
Un alma guió mi destino y me mostró a mi padre.
Me contó que él ya me había olvidado
y que ahora tenía todo aquello que deseó para mí alguna vez:
suntuosos Juegos, grandes banquetes y mujeres de risa estruendosa.
Me fui sin beber de las aguas del Leteo porque decidí vivir el mayor dolor
el dolor del recuerdo.

Cuando era pequeño viví en la casa de mi abuela,
una casa vieja en la calle Cummings.
Tanto amaba esa casa que al mudarnos,
me encontraron llorando en un rincón
cubierto de polvo y aferrado a una columna.
Ahora sé que al nacer todos elegimos entre una vida larga y penosa
o una vida vida corta de héroe;
yo preferí la primera y así seguir siendo el niño de la casa de adobe,
esa casa que no pagaba contribuciones y que me ha hecho
pagarlas a mí de manera incesante.

Al ascender de mi infierno cotidiano decubrí
a varios poetas que marchaban hacia Ilión
y pude escuchar desvaneciéndose
las últimas caracajadas de mi padre en los infiernos.

Uno de los poetas venido de Oriente me entregó un minúsculo papel de seda
donde se podían leer tres líneas:
"Cerezos quemados
luces y palabras
Nagasaki".

Marché con ellos y abordé el primer barco que pude.
El viaje era largo y hubo que esperar un sacrificio
para que al fin el viento sopláse a favor nuestro.
Las noches frías se pasaban con vino, un poco de ambrosía
y el calor de una palabra de arenga para convencerte que eres el mejor.
Uno de los marineros en medio de su borrachera
me contó que nunca volveríamos a casa,
que ese es el detino de los hombres de verdad.
Y entonces supe que yo sí volvería,
porque yo soy el niño de la casa de adobe
y a mí lo de héroe y hombre de verdad
sólo me sirve para escribir frente a un papel desnudo.

El asalto a Ilión fue más simple de lo que creía
sus hombres se rindieron con tan sólo escuchar que algunos
veníamos saliendo del Hades.
Esta vez no fue necesario el engaño ni el apoyo de los dioses,
bastó con la poesía.
Una palabra cambia a un hombre
otra al Universo y esto fue lo único que cambió la historia.

Ahora cansado y maduro
estoy rumbo a Itaca y regreso a la casita de adobe,
allí seguiré llorando en un rincón
donde estas ínfulas de héroe y poeta
morirán sepultadas por el polvo para siempre.
Allí comentaré con los amigos las locuras de juventud
y mi perro Argos vivirá conmigo para siempre.
Aun así envidio a los que muerieron en Ilión y Nagasaki
tal vez, entonces, debí beber las aguas del Leteo
o quizás traicionarlo todo
y quedarme con mi padre en el infierno.

2 Comments:

At 10:01 AM, Blogger soberbianaif said...

sospeché desde un principio que me esperaban cosas interesantes si me mantenía rondando estos parajes, tu primer post me intrigó, tu segunda entrega me hizo dudar, pero esto, esto confirma los pronósticos, esta noche habrá lluvia y en un naufragio morirá una utopia.
eso tienen los poetas, ese pesimismo mortuorio, sus camas son una mortaja que cubren con palabras en flor.

conozco a los de tu clase, no sé si es buen o mal referente, pero es más que suficiente como para seguir visitàndote.

me has complacido.

 
At 4:22 AM, Anonymous Homero said...

Me gusta la poesía y a menudo veo una cantidad de basura inconmensurable en varios blogs de egnte que cree que lo importante es expresarse, no importa como.
Realmente esto es de lo mejor que he visto.
Hölderlin no lo hubiera hecho mejor.
No olvides que la poesía es el ánfora que contiene la vida de los héroes.

 

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