Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Tuesday, September 06, 2005

Vacas flacas


Inma desapareció de mi vida y me dejó con un déficit de 300 euros mensuales, la ausencia de sus formas rotundas y sin binoculares, los que destruyó por despecho creo yo.
Así que comencé a buscar alguien con quien compartir departamento y pagos. En esos días vi por primera vez a Cloé quien me miraba como a un desecho sudaca cada vez que yo intentaba entablar un diálogo más allá de decir "hace calor ¿verdad?" Probablememnte su gesto mezcla de náusea y admiración al decir "...osea en tu país leen a Cervantes, Molière y Shakespeare en el colegio..." retrato la visión que ella, formada en París, tenía de mi querida tierra natal.
En esa época, como sólo tenía un tercio de los recursos que ahora me proporcionan los impuestos de todos los chilenos, la vida era dura y no sobreviviría mucho, con mi ritmo de vida habitual, si no encontraba pronto a mi media naranja económica.
En la orilla de Albufera, comiendo un plato de arros negre para pensar mejor, recordé que el día anterior había llegado un estudiante de postgrado procedente de Grecia el cual venía a hacer una tesis sobre García Lorca. Se llamaba Nikiforos Kosmiadis y tenía un aspecto de hippie antiguo, como esos artesanos trasnochados de Horcón. Divorciado, 32 años y 2 niños a quienes dejó en Larissa al cuidado de su madre de origen chipriota. El heleno estuvo de acuerdo con los gastos y pronto se acomodó en la habitación más pequeña, pero me dejó claramente definido que si venía con alguna "amiga" yo me iba a su pieza y él usaba la cama matrimonial que me dejó como legado Inma.
Día a día su español mejoraba y la primera "amiga" llegó a dos semanas de instalado. Era la feísima y estudiosa Montse de literatura griega, la cual se reía como una loca con el buen Nikiforos mientras gritaba "poli orea, poli orea". Eso sólo fue el preámbulo de lo que se avecinaba pues el griego resultó ser una máquina de conquista que cambiaba pareja cada semana y las chicas iban mejorando de aspecto paulatinamente. De pronto su presencia desnuda e impúdica comenzaba a molestarme mientras iba al frigorífico a sacar cervezas una y otra vez en medio de sus maratones sexuales y me saludaba animadamente. Obviamente siendo griego sabía de maratones y yo sólo esperaba que cual Filípides cayera muerto en una de esas carreras.
Tras tres meses, él era el dueño de la habitación grande y me decía: "lo siento, tienes que traer amiga para ocupar esta habitación". De esa forma me asaba por las calles de Valencia entre horchata y horchata sin ganas de llegar a mi piso con aire acondicionado y gemidos femeninos.
Decidí intentar comprender sus métodos pues en el ego masculino enfrentado a otro macho exitoso se provoca una gran desazón y sentido de la competencia. No pensaba caer en coquetearle a mujeres como Montse que significaba francamente un sacrificio así que decidí comenzar a salir con él en las noches.
Allí pude ver como les leía en griego a las más doctas, como le decía piropos absurdos a todas y al final yo solo junto a mi botella de Utiel Requena, que pagaba con mi beca presidente de la república, miraba a este Baco del Hélade irse con una y otra a la habitación grande.
Al final rebajándome a la condición de aprendiz tuve que preguntarle que hacía para tener ese éxito.
Se rió en mi cara y con la parsimonia de sus ancestros de Síbaris me dijo:" Las reglas de oro son
1.- Todas tienen al menos algo bueno.
2.- Halágalas a todas aunque sean despreciables.
3.- Cuando una se siente feliz contigo las demás la envidian, se sienten llamadas a destruir su felicidad y tratan de quedarse contigo para ser mejores que las otras, aunque tú seas un pelmazo.
4.- Busca sus perversiones y temores más íntimos y proponles realizarlos o exorcizarlos.
y
5.- y lejos lo más importante, las feas son las más agradecidas.

Su sabiduría mediterránea cambio para siempre mi vida y pronto tuve a Montse en la pieza grande. Nikiforos, cuyo nombre significa el portador de la victoria, me había dado una lección maravillosamente útil. Montse gestionó con sus profes mi pasantía por literatura griega donde conocía a Kavafis, Elitys, Kazantzakis y Ritsos.
Dos meses más tarde después de disfrazarme de dios pan y poseer a una Montse que gemía como una loca gritando "poli orea" comencé recibir un suplemento de beca por mi ayudantía de poesía griega con lo cual pude pagar mi piso con aire acondicionado y decirle a Nikiforos que mi periodo de vacas flacas había concluído.
El griego comprendió y se fue a vivir con su amor de turno y yo comencé a subir en la escala zoológica del sexo femenino de la Universidad.

2 Comments:

At 6:30 PM, Blogger soberbianaif said...

q sabio el griego!!!....creo que te ha dado una lección de vida de puta madre, y hay puntos que son unisex...lo meditaré y haré los diez mandamientos para las féminas también, veamos si saco algo en limpio.
igual es una pena ser tan predecible, tan básica, debe haber una excepción por ahí...esperemos ser excepcionales

adios, chico codiciado

 
At 1:28 PM, Anonymous Humberto Abaroa said...

Buena historia creo que te han pasado cosas geniales en tu vida y el greigo era un maestro.
Saludos y sigue entreteniendonos con tu biografía bizarra.

 

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