Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Wednesday, September 07, 2005

No soporto que me ganen. Ningún hombre lo soporta.


El curso de literatura alemana era el peor electivo que existía y yo lo supe sólo una vez que me había inscrito junto con varios novatos que intentaban llenar créditos de manera rápida. Asi fue como tarde comprendimos porque daba tantos créditos este cursillo.
Su profesora encargada era la Sra. Grunnert una descendiente de alemanes de Leipzig que llegó a España en la época de Franco en busca de un país "más ordenado".
Su método educativo consistía en leernos largas horas y darnos trabajos que le gustaba que entregaramos escritos a mano y "con buena letrra". Disfrutaba de darnos esos trabajos donde había que pegar imágenes ojalá pintar un dibujo hecho con nuestras propias manos y lo mejor de todo eran sus métodos de evaluación consistentes en preguntarnos de lo que había leído en clase y mientras mejor era la repetición textual mejor era la nota.
Y claro la nota máxima la obtenía el que sacaba el mejor puntaje y de ahi para abajo. La situación se volvió insoportable cuando apareció Yasna una estudiante boliviana que había estudiado varios idiomas y manejaba perfectamente el alemán. No tenía idea de nada a la hora de analizar un texto básico y sus conocimientos de filosofía de la literatura eran paupérrimos , pero poseía una memoria prodigiosa que hacía que contestara todo a la perfección. Con Paco, mi amigo que me enseñaba rudimentos de valenciano, decidimos que había que hacer algo para no tener que seguir teniendo malas calificaciones en aquel estúpido curso.
Analizamos la situación y pronto verificamos que Yasna escribía con velocidad prodigiosa y consignaba todo, literlamente todo lo que se decía en clase. Paco se sentaba a su lado y observaba esa obra magnífica que era su cuaderno, subrayado con diversos colores, ordenado en títulos y subtítulos, con excelente letra y lindos dibujos. Era una obra propia de un copista medieval manteniendo la perfección de una copia exacta. En sus manos se colocaba esta biblia del curso de literatura alemana sobre el scriptorium de su pupitre y pasaba y pasaba páginas llenas de signos e imágenes. Por las tardes yo observaba en los patios de la Universidad y en la biblioteca a Yasna estudiando en voz alta, con su pronunciación lenta y relamida con las eses marcadas y su crítica cada tanto a mi forma rápida y con mala dicción para comunicarme. Yo sentía que ella hablando lento se quedaba unos milisegundos detrás del resto y me imaginaba a mucha gente que hablaba como ella acumulando esos milisegundos y viviendo en el pasado respecto a nosotros.
Descubrimos por tanto que la fuente de nuestros problemas de calificaciones era aquel cuaderno y un día decidimos que o nos lo apropiábamos y estudiábamos de él o lo hacíamos desaparecer.
Evidentemente optamos por esta última opción.
Llegó la hora del examen final del curso y recordábamos a la Sra. Grunnert regañándonos por no tomar apuntes ni llevar lápices de colores y esa sola imagen nos hizo tomar la decisión. Había que robar el cuaderno de nuestra altiplánica competidora y evitar que sacara una vez más la mejor nota, más aun ahora que costaba el 50% del curso.
Paco se dedicó a distraerla invitándola a beber algo a la cafetería con su coquetería característica y mi trabajo consistió en retirar sigilosamente aquel códice de los tiempos modernos a 10 dias del examen.
Según supimos eran los diez días que necesitaba para memorizar la mitad de su cuaderno según el ordenado plan de estudio que llevaba.
Guardé el cuaderno en mi mochila y me fui al piso a observar ese envidiable texto.
La vimos llorando un par de veces y casi estuvimos a punto de devolverle el cuaderno maravilloso, pero por esos días hubo varias cosas que me detuvieron: la demanda boliviana por una salida al mar, la derrota que tuvo la U. Católica frente a Bolívar en la Paz y la estúpida afirmación de Yasna que las salteñas eran mejores que las empanadas chilenas.
Se presentó el día del examen diciendo que no estaba en condiciones de darlo y la Sra. Grunnert fiel a su tradición prusiana prácticamente la obligó a darlo.
Paco obtuvo la mejor calificación y yo la segunda mejor. Había que ganar y lo hicimos, no iba a venir una mujer boliviana a dejarme sin mis laureles.
Paco salió sonriente luego de ver las notas y al ver a Yasna triste por la pérdida de su cuaderno y por terminar con una nota mediocre, la invitó a cenar a su casa junto a mí. Después de todo Paco viene de Xátiva, la ciudad de los Borgia (originalmente Borja) y en esta familia se inspiró Maquiavelo para escribir "El Príncipe". El cuaderno aún lo guardo como trofeo.

6 Comments:

At 4:51 PM, Blogger Catriela Soleri said...

De vez en cuando hay que darle una lección a esa gente "perfecta".
Que pena por ella y su cuaderno.

Fue un plan maquiavélico...

 
At 5:54 PM, Anonymous Anonymous said...

Cabroncete soy el hermano de "Yasna" y ya te tengo localizado.

 
At 1:17 AM, Blogger Pepet el Anacoreta said...

Santo Dios! el hermano de Yasna.
Debo decirte que no puedes hacerle daño al padre de tu sobrino sería un trauma para el niño.

 
At 1:24 AM, Anonymous Jordi Pérez Sarrá said...

Ahi estás de nuevo con tus amigos cabrones valencianos que demuestran lo que valen con actitudes malintecionadas y robos.

 
At 4:35 AM, Blogger soberbianaif said...

jajjajajajajajajaaj
uy, te vuelves cada día más popular, aunque hay amores que matan.
hoy te contaré una nueva historia, para que te distraigas un poco. aunque la vida parece estar lo suficientemente intensa.
veamos qué puedo hacer.

 
At 4:49 AM, Anonymous Boliviana said...

Que feo ver lo que escribes, como haces vejaciones soterradas a mi género y a mi pueblo amado, Bolivia.
Ya hay varios que te critican y de seguro habrán más si sigues por esta senda.
Los chilenos son prepotentes y en su escudo se lee: "por la razón o la fuerza" una frase que los retrata de cuerpo entero.
Se ríen de la mediterraneidad que nos provoca pobreza y ahora intentan sabotear nuestro progreso a través del gas que ustedes no tienen.
Lo que tú hiciste de robar ese cuaderno es lo mismo que han hecho con el mar y con el cobre.

 

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