Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Wednesday, September 07, 2005

La Intuición


Pepet, ¿Cómo es posible que vivas así?
Miró el cuchitril que tenía con ropa sucia, libros tirados por doquier, el computador (ordenador en jerga de la península) lleno de cables enredados y los platos sucios en la cocina.
Me miraba con pena como a un niño tonto mientras recogía lo que estaba más a mano.
Así de dulce era Mamen, el apócope de María Carmen, que a mi me parecía cacofónico y erótico (cómo me gustan las esdrújulas, perdonen)
Nunca escuché a nadie leer a Gabriela Mistral como ella podía hacerlo. De ella brotaba dulzura en cada sílaba y en cada entonación.
Venía por un periodo breve donde había dejado a su pequeño de 4 años al cuidado de sus padres y esto me enternecía porque me recordaba un poco mi propia biografía.
El Pepet niño había conocido la ausencia del padre. Mientras mi madre y abuelos intentaban soslayar ese rincón vacío de imagen masculina yo corría a las esquinas esperando que llegara él en un deportivo Toyota Celica de color verde por allá por 1978.
Cómo no tuve sus mismos gustos y los balones de fútbol, basketball y la bicicleta estaban varados en un cuartucho sin tiempo, no le parecí lo suficientemente atractivo como para dedicarme más de un sábado cada dos.
Siempre tuvo temor a que fuera a ser homosexual porque mis actitudes eran diferentes a las que él esperaba de un niño de sexo masculino pleno de energía.
Mi madre lo amenazaba con que me inscribiría en clases de ballet cada vez que él tenía esas discusiones absurdas de divorciados los sábados por la tarde. Qué el dinero del colegio, que cuánto tiempo me dedicaba y las obligaciones que tenía, mientras yo hacía como que no escuchaba jugando con mi fórmula 1 azul en una calle de Santiago centro.
Tras su segundo matrimonio y sus nuevos tres hijos, las visitas se hicieron menos frecuentes y mi madre lo llamaba el día de mi cumpleaños para que no volviera a olvidarse. Las paradojas del destino hicieron que su hijo del medio de ese segundo matrimonio dejara la bicicleta y cambiara la vuelta ciclística de Chile por un hermoso estudiante de derecho.
Mamen venía de las Baleares con el azul del Mediterráneo en sus ojos, una piel originalmente blanca tostada por días de sol y un cuerpo de contextura mediana donde destacaba su busto maternal sobre el cual caía su pelo castaño claro. Fue mi amiga, con tranquilidad me enseñó a usar el lavavajillas y me leyó a Blasco Ibáñez con paciencia de santa.
Yo la miraba con ojos lánguidos y hoy con más años recorridos le hubiera pedido que nos casáramos, porque su presencia aunque no me excitaba especialmente me regalaba espacios de paz que nunca antes conoci.
Faltaban 2 semanas para que ella terminara su estadía en Valencia y yo volvía a mi piso con aire acondicionado y soledad de plaza de jubilados. Decidí que ella tenía que dejarme algo en la memoria que fuera imborrable, tenía que besarla y hacer el amor con ella antes que se fuera lejos de mi vida de cables enredados.
Me habían calificado pésimo en mi ensayo sobre la generación del 98, el cual era por cierto una mierda y ella me acompañaba al piso sin decir nada y con cara de circunstancia.
Al llegar a casa ella me preparó un granizado de limón que agradecí lanzándome como un loco a besarla y tocarla como si el mundo se acabara ese dia.
Ella con tranquilidad me contuvo y sin decir nada se desnudó de la cintura hacia arriba, apoyó mi cabeza contra su pecho y me dejó besarlo. Sentí que no necesitaba nada más en esta tierra y me sentí protegido y en paz nuevamente. No me importó estar lejos de Chile, mi pésima calificación de aquella tarde o la ausencia de mi padre que no llegaba en el Toyota Celica por allá por 1978. Me acurruqué sobre su pecho tibio y la realidad giró sin mí esta vez. No hubo necesidad de nada más y no intenté hacerle nada de ahí en adelante. Ella había intuído perfectamente lo único que necesitaba aquella tarde y aquella vida.
Me dormí sobre su pecho mientras ella me acariciaba la cabeza y secaba una que otra lágrima que se me arrancaban sin desearlo. Pasamos así unas horas y luego ella me dejó en mi cama. Al despertar el depto. estaba ordenado y todo limpio. Los últimos días con ella los pasamos leyendo a Blasco Ibáñez y tomando granizado de limón que ahora hacía yo por las tardes.
La dejé en el aeropuerto rumbo a Mallorca, no volvió a escribirme al mail pero yo la recuerdo como a ninguna otra.

5 Comments:

At 4:41 AM, Anonymous Jordi Pérez Sarrá said...

Tus relatos apestan y tienes la pobre visión de alguine venido de las ex colonias españolas a la metrópoli.
Tu debes ser bien gili para hablar mal de los catalanes y no saber que el valenciano y el catalán son la misma cosa con escasas variaciones y que la literatura catalana es muchísimo más rica que la de los valencianos.
Cuando quieras date una vuelta por Barcelona para que aprendas lo que es cultura. No olvides que "Qui és amo governa" y verás quien manda en cuanto a lenguas.

 
At 4:56 AM, Blogger soberbianaif said...

jajajajajajaja....creo que has tocado temas sensibles esta semana, que han despertado muchas susceptibilidades.
en cada relato ha ido desapareciendo el macho detestado y vislumbrándose algo de sentimientos.
¿cuánto estás dispuesto a contar?
los límites se han inventado para romperlos.

 
At 5:42 AM, Blogger Pepet el Anacoreta said...

Pérez...pérez..mmm...no me suena muy catalán quizás por eso tengas que poner tu nombre y segundo apellido.
En unas dos mil o tres mil reencarnaciones quizás estudias literatura o naces valenciano y decubres las diferencias.
Hasta luego Pérez.

 
At 5:46 AM, Blogger Pepet el Anacoreta said...

Soberbianaif.: Gracias por las visitas. Cómo ves Pepet no es tan malo como parece a priori, es sólo un poco machista y ególatra, sin embargo cada tanto necesita un poco de atención y por eso provoca histéricamente (es su lado femenino).
Te digo que aqui se mezclarán cosas.
A veces habrá alguna fibra sensible y otras será ese que aman las chicas que desean ser sometidas, el sucio y amachotado Pepet.

 
At 6:32 AM, Blogger soberbianaif said...

jajajajajajajajaj...
uf, si, me descubriste, en el fondo mi obsesión por los penes es mi puro y simple deseo de ser dominada por uno de ellos, proveniente de una deficiente figura paterna, acompañada de una estimulante lectura a Sade....

veamos si logro ser subyugada por algún macho.
un beso, estoy disfrutando mucho esto.

 

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