Pepet el Anacoreta

Bellísimas narraciones y opiniones de la vida de Pepet.

Saturday, September 10, 2005

Algunas cosas no son para ti


Hacer realidad los sueños implica sacrificar tu entorno.

Ese fue el deseo de Atila
ser dueño del imperio y el esposo de Honoria,
una mujer bella educada en la casa de un patricio noble.
Atila ha entrado a sangre y fuego por ciudades y pueblos
matando y saqueando sin reparar en íconos ni esculturas,
sin ser capaz de leer nada pues es un bárbaro
y los bárbaros saben de guerra y caballos, pero no de letras.

Sólo Aecio pudo detenerlo pues organizó a sus bárbaros
contra el huno que huyó por vez primera.
Fueron las catafractas y las hachas de los francos y vándalos
las que respetó una vez Atila;
sin embargo tiene sueños de grandeza
como la mayor parte de los iletrados bárbaros
y cree que tiene derecho de poseer a Honoria
para que su piel blanca y su perfume civilizado
lo transforme en el mejor de los hunos
y en la envidia del otro lado del Cáucaso.

Así, Atila regresa al año siguiente
está herido en su orgullo
pues estos hombres no tienen cultura, pero si mucho orgullo.
Ya no fueron Aecio, los francos y los vándalos
los que tuvieron que hacerlo volver a su tienda de nómade,
esta vez no hubo Campos Cataláunicos
pues fue Leon XIII el que lo hizo regresar con su atávico temor
de pagano frente a rituales y finas vestimentas.
Así los sueños de Atila se desvanecen y se va sin Roma ni Honoria
y ya no será la envidia de los reyezuelos al otro lado del Cáucaso.

A ti que has venido desde lejos con los sueños del bárbaro,
a ti que no tienes cultura y sólo sabes de guerra y caballos,
entiende que no te corresponden ni los íconos ni las esculturas.
Regresa a tu tienda de nómade donde una mujer
con tus mismos rasgos orientales y tu olor a humo te espera.
Siempre que vengas a Roma encontrarás un Aecio
las hachas de francos y vándalos
o mejor aún a León XIII recordándote que tus victorias son efímeras.
Porque para un bárbaro,
un hombre incapaz de leer la lengua y las leyes del imperio
no le corresponde Roma ni mucho menos Honoria.

3 Comments:

At 7:33 AM, Anonymous Anonymous said...

Muy inspirado por Kavafis tu poema, se nota la influencia del mensaje final y la intertextualidad.
Muy interesante. No sé si conoces Mecenas de Antonio Cussen, es un libro fantástico muy kavafiano.

 
At 11:19 AM, Blogger Pepet el Anacoreta said...

Gracias por el comentario.
Conozco a Tony Cussen y hemos hablado de su libro que para mí es buenísimo. Tal como tu dices muy kavafiano. Si en algo puedo acercarme al maestro alejandrino será un logro gigantesco.

 
At 11:35 PM, Blogger Ligustrino Campana said...

¿Atila no era el que conducía un programa de rally y comida armenia en el canal 42? Me dio la impresión. Chequearé en la red. Salú y libros.

 

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